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martes 20 de enero 2026

Por Redacción

PAN critica Reforma Electoral por temor a perder dinero y legisladores plurinominales

La reforma electoral ya incomoda a la oposición, al tocar privilegios clave como el reparto de poder, el control de candidaturas y el financiamiento público.

MÉXICO.- Aun sin que exista un dictamen ni una iniciativa formal presentada en el Congreso, el Partido Acción Nacional ya fijó postura contra la reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum, a la que acusa de buscar el “autoritarismo” y la “captura de la democracia”, pese a que el proyecto sigue en etapa de construcción.

El dirigente nacional del Partido Acción Nacional, Jorge Romero Herrera, afirmó que Morena pretende debilitar la fiscalización y el financiamiento público para “normalizar” el dinero ilegal en la política, y advirtió que se intenta fabricar mayorías legislativas artificiales. Sin embargo, sus señalamientos se centran más en escenarios futuros y comparaciones extremas —como la situación en Venezuela— que en los puntos concretos que la reforma ha adelantado hasta ahora.

Y es ahí donde surge la contradicción. De acuerdo con lo expuesto por la presidenta, la reforma electoral plantea revisar el número de legisladores, modificar el método de designación de plurinominales para quitarle a las cúpulas partidistas el control absoluto de las listas, analizar el fuero legislativo y reducir el gasto excesivo de partidos e instituciones, sin eliminar la representación proporcional ni quitar autonomía al Instituto Nacional Electoral.

Lejos de confrontar estos temas de fondo —que conectan con el hartazgo ciudadano hacia los privilegios de la clase política—, el PAN ha optado por una defensa técnica que evita responder a dos reclamos centrales de la sociedad: por qué deben mantenerse legisladores que nadie elige directamente y por qué los partidos reciben millones aun cuando su credibilidad está en mínimos históricos.

Las reacciones anticipadas de la oposición evidencian que los cambios propuestos ya tocaron intereses sensibles, particularmente en el reparto de poder, el control de candidaturas y el acceso al dinero público. Mientras el PAN advierte sobre riesgos a la democracia, el debate público sigue girando alrededor de una pregunta más simple: si el sistema electoral puede ser más barato, más transparente y menos controlado por las élites partidistas. Una pregunta que, hasta ahora, la oposición ha preferido esquivar.