Cuando falta unidad en un partido político, se nota, y una de las situaciones en que se ve más claro es cuando las versiones y los discursos dejan de coincidir. Eso es exactamente lo que están pasando hoy Baja California, especialmente en lo que se refiere a la posibilidad de una alianza entre MORENA, Verde y el PT.
Y esa historia de historias que no embonan la protagonizan Evangelina Moreno y Catalino Zavala.
Por un lado, la diputada federal dice que la alianza a nivel nacional estable: no hay riesgo, no hay indicios, no hay problema. Más allá de las traiciones en la Reforma Electoral y el Plan B, el mensaje de la legisladora parece diseñado a contener la crisis.
Por el otro lado, el vocero de Morena en el estado, Catalino Zavala, introduce una dosis de realidad que parece ser incómoda para algunos. Quién sabe rápidamente retomó una posición predominante en el partido, reconoce las diferencias locales entre los partidos de la alianza y advierte que es "muy difícil" que una alianza electoral se conrete en Baja California.
Si bien algunos pueden decir que Moreno habla de la alianza nacional y Zavala de lo local, lo cierto es que el hecho de que tengan posturas tan diferentes dice que no se pusieron de acuerdo y se contradicen respecto a la imagen que le quieren dar a las personas que realmente nos interesamos por la realidad política.
Mientras la representación federal quiere proyectar control, la vocería estatal admite que las condiciones políticas ya no garantizan la coalición. No hay, entonces, coherencia en el mensaje y eso debilita la capacidad de los líderes hacia sus militantes. Urge que muestren unidad y se pongan de acuerdo.
El problema no es solo lo que se dice, sino lo que revela. Cuando un actor habla de certeza y otro de dificultad, la idea que surge es que están desarticulados. MORENA debe saber cuál es la postura que tomará, si negar el conflicto o amplificarlo.
No se trata de si petistas, verdes y morenistas se alinearán en coalición, sino de que sus líderes tengan claro qué quieren y qué observan antes de declarar, de lo contrario más que ayudar terminan por perjudicar a un movimiento político que en sus años de existencia goza de plena legitimidad popular.