La presidenta Claudia Sheinbaum comprendió que México no es un país aislado del resto del mundo, por lo que gobernar implica estar en el lugar y el momento indicado para tomar decisiones que impactan a regiones completas. De eso se trató su viaje a Barcelona.
Su asistencia a la Cumbre en Defensa de la Democracia, convocada por el presidente español, Pedro Sánchez, no fue larga, tampoco fue un evento espectacular, pero sí demostró el don estratégico de la mandataria mexicana en momentos complejos sobre todo si observamos al norte de la frontera.
En un solo movimiento, Sheinbaum romper el hielo y otorgar calidez y diplomacia a la relación entre México y España. El encuentro con el presidente Sánchez fue visto por la prensa mexicana, la española y los presentes en en la Cumbre como algo relevante. La decisión de la presidenat pone a México en la mesa internacional, a pesar de que haya voces que opinen lo contrario.
La presidenta demostró que no sólo se debe ser diplomático con Estados Unidos. Sheinbaum fue puesta en la Cumbre como parte del núcleo de un bloque progresista global junto a líderes como el brasileño Lula da Silva y el colombiano Gustavo Petro, en una cumbre que busca redefinir el papel de las democracias frente a las tensiones geopolíticas actuales.
La mandataria mexicana no tuvo miedo de hacer diplomacia fuera de América del Norte, su visita a España acompañada de otros mandatarios progresistas latinoamericanos es muestra de que la identidad política y una visión de Estado no deben someterse a los designios del mercado y el gobierno estadounidense, menos si están regidos por discursos de odio.
Incluso, llamó la atención el momento en que Luiz Inácio Lula da Silva agradeció a Pedro Sánchez por conseguir la presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo en el evento en tierra catalana. Así de importante es visto México en el panorama del progresismo global.
Claudia Sheinbaum propuso que México sea la sede del próximo encuentro, demostrando que tiene toda la intención de asumir un liderazgo internacional entre países que no comparten la visión restrictiva de Donald Trump.
Mientras algunos siguen atrapados en la retórica ideológica, Sheinbaum visitó el Barcelona Supercomputing Center y empujó el proyecto Coatlicue, apostando por soberanía tecnológica como política pública, no como discurso vacío.
No es poca cosa que un diario español de renombre mundial como El País señalara que "la presidenta Sheinbaum vuelve reforzada de su viaje a España". El mundo la observa y la palabra de la presidenta adquirió mayor valor frente al mundo.