TIJUANA.- Pocas figuras políticas en Baja California han acumulado tantas confrontaciones públicas como Montserrat Caballero. La exalcaldesa de Tijuana, quien hoy busca mantenerse vigente rumbo al proceso electoral de 2027, construyó una trayectoria que combina logros administrativos con una larga lista de rupturas políticas.
Su paso por la presidencia municipal estuvo marcado por enfrentamientos con integrantes de su propio gobierno, diferencias con grupos internos de Morena, desencuentros con la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda y, finalmente, una ruptura con el partido que la llevó al poder.
Caballero llegó a la alcaldía impulsada por Morena, tras haber sido diputada local bajo las mismas siglas. Sin embargo, conforme avanzó su administración, los conflictos comenzaron a ocupar más espacio en la conversación pública que los resultados de gobierno. Uno de los episodios que más marcó su gestión ocurrió durante la ola de bloqueos e incendios provocados por grupos criminales en agosto de 2022, cuando una declaración relacionada con los ataques generó fuertes críticas a nivel nacional y reforzó la percepción de una administración rebasada por la crisis de seguridad. Tiempo después, las amenazas en su contra la llevaron a trasladar su residencia a instalaciones militares, una decisión que volvió a colocar el tema de la seguridad en el centro del debate.
Paradójicamente, algunos de los resultados financieros más relevantes de su administración quedaron opacados por la polémica. Durante su gobierno se avanzó en la reducción de la deuda pública municipal y en el pago de adeudos históricos con Issstecali, cifras que sus simpatizantes consideran entre sus principales cartas de presentación. Sin embargo, esos logros terminaron compitiendo con una creciente disputa política al interior de Morena.
La relación con distintos grupos del partido se deterioró hasta alcanzar su punto más crítico durante el proceso electoral de 2024, cuando comenzaron a circular audios que derivaron en acusaciones de presunto apoyo a perfiles de la oposición y de operar políticamente contra candidatos de su propio movimiento.
Las diferencias escalaron al grado de que Morena suspendió sus derechos partidarios y la sometió a un proceso interno por presunta deslealtad. Aunque Caballero negó las acusaciones y logró reincorporarse posteriormente al partido, la relación nunca volvió a ser la misma. Su salida definitiva del movimiento en 2026 abrió una nueva etapa política en la que intenta posicionarse como una figura crítica de Morena, mientras explora nuevos espacios de participación.
A ello se suman investigaciones y denuncias relacionadas con presuntas irregularidades administrativas durante su gestión, así como señalamientos que han derivado en indagatorias de distintas autoridades, aunque ninguna ha concluido de manera definitiva.
A pesar de todo, Montserrat Caballero continúa siendo una figura con presencia en la política bajacaliforniana. Encuestas recientes la mantienen entre los perfiles con mayor reconocimiento rumbo a la gubernatura de 2027. Sin embargo, el principal desafío para su proyecto político parece ser el mismo que ha acompañado buena parte de su carrera: convencer al electorado de que puede construir acuerdos duraderos después de años marcados por confrontaciones con aliados, adversarios y actores que alguna vez formaron parte de su propio círculo político.