TIJUANA.—Las nuevas restricciones implementadas por Estados Unidos para desalentar el denominado “turismo de parto” podrían tener repercusiones en la dinámica de atención obstétrica de la frontera y eventualmente incrementar la demanda de servicios médicos privados en Tijuana, aunque hasta ahora no existe evidencia que permita afirmar que ese fenómeno ya comenzó.
El presidente del Baja Health Cluster (BHC), Dr. Fabián Walters, señaló que el sector permanece atento al comportamiento de los nacimientos en la región, debido a que las disposiciones estadounidenses podrían influir en familias que anteriormente contemplaban trasladarse a ese país para que sus hijos nacieran en territorio estadounidense.
“Lo vemos más como una medida de presión para disuadir a determinados grupos provenientes de algunos países que, según han señalado autoridades estadounidenses, tendrían como objetivo facilitar el traslado de personas a Estados Unidos para dar a luz. Todavía no conocemos cuál será el impacto real de estas medidas, por lo que debemos mantenernos atentos a cómo evolucione esta situación”, apuntó.

La posibilidad de que una parte de esa atención se desplace hacia Tijuana encuentra al sector privado de la ciudad con infraestructura hospitalaria, personal especializado y capacidad para atender servicios obstétricos, además de proyectos destinados a ampliar áreas como las unidades de cuidados intensivos neonatales, de acuerdo con el dirigente del organismo médico.
El costo de los procedimientos representa otra diferencia entre ambos lados de la frontera. Walters explicó que una cesárea en Estados Unidos puede alcanzar aproximadamente entre 10 mil y 12 mil dólares, mientras que en hospitales privados de Tijuana existen alternativas de menor costo, aunque las tarifas dependen de cada institución y de los servicios incluidos en los paquetes de atención.
Esa diferencia económica, sumada a la disponibilidad de servicios médicos privados en la ciudad, forma parte de los factores que deberán observarse para determinar si las nuevas restricciones estadounidenses terminan teniendo algún efecto sobre la atención de nacimientos en Baja California. Sin embargo, el BHC advierte que todavía no existen datos que permitan establecer una relación directa.
“Si llegara a presentarse un incremento en el número de nacimientos, el sector privado está preparado para atender esa demanda; sin embargo, hoy no contamos con indicadores que permitan afirmar que ese fenómeno ya esté ocurriendo”, afirmó Walters.
Hasta el momento, el Baja Health Cluster tampoco tiene documentados casos en Baja California que reflejen un cambio significativo en la atención obstétrica derivado específicamente de las restricciones adoptadas en Estados Unidos. El comportamiento de los próximos meses será el que permita establecer si existe una modificación real en la demanda o si el impacto permanece limitado.
Walters reiteró que Tijuana mantiene capacidad médica para atender tanto a pacientes nacionales como internacionales y señaló que el sector continuará revisando la evolución del tema. La expectativa no implica, por ahora, que exista una llegada extraordinaria de mujeres para dar a luz en la ciudad, sino que las nuevas condiciones del lado estadounidense abren una variable que los hospitales fronterizos consideran necesario seguir.
El dato central, por tanto, permanece sin cambios: actualmente no hay evidencia de un aumento de partos relacionado con estas medidas. La infraestructura disponible, la diferencia de costos y la cercanía con Estados Unidos explican por qué Tijuana aparece como una alternativa posible, pero serán los registros de los próximos meses los que permitan determinar si esa posibilidad termina reflejándose en una mayor demanda hospitalaria.