La detención de la mujer ocurrió el 10 de agosto cuando intentaba ingresar a Estados Unidos a bordo de un vehículo Volkswagen. Tras quedar bajo custodia, los agentes inspeccionaron el automóvil al día siguiente y descubrieron un compartimento oculto detrás de los asientos traseros con sacos y fundas de almohada atadas. Al ser trasladados al Zoológico de San Diego, especialistas hallaron más de 60 ejemplares en peligro de extinción o protegidos por tratados internacionales, incluyendo 60 lagartos abronia, cuatro víboras de palma venenosas, tres caimanes, un cocodrilo bebé y una serpiente índigo. Debido a que la imputada omitió informar que transportaba seres vivos, los animales permanecieron abandonados a temperaturas extremas casi 24 horas, provocando la muerte de los tres caimanes.
Tras comparecer ante el tribunal federal en San Diego, Bribiesca Chávez y su cómplice se declararon no culpables de los cargos por tráfico de fauna silvestre. La jueza magistrada Jill L. Burkhardt ordenó que la acusada permanezca en prisión preventiva sin derecho a fianza debido al riesgo de fuga y la gravedad de los hechos. Las autoridades enfatizaron que el operativo no solo buscaba Lucrar con criaturas vulnerables, sino que exponía a las especies a crueles condiciones de traslado que resultaron mortales en múltiples ocasiones, mientras que los especímenes rescatados continúan bajo cuidado especializado en el Zoológico de San Diego.