TIJUANA. — En un momento clave para las dinámicas industriales de la frontera norte, la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) conmemoró su decimoquinto aniversario en el Audiorama El Trompo de Tijuana. El evento congregó a la plana mayor del sindicato, autoridades gubernamentales y representantes del sector empresarial.
La ceremonia contó con la presencia de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Avila Olmeda, y del alcalde de Tijuana, Abdiel Gutiérrez Coronado, quienes respaldaron el discurso de concertación entre la fuerza laboral y el sector patronal en una de las ciudades con mayor concentración de empleo formal del país.
Un pacto entre capital y trabajo en la frontera
El núcleo de la conmemoración giró en torno a la narrativa de la productividad y la estabilidad laboral. En su intervención, el líder nacional y fundador de la central obrera, el diputado federal Pedro Haces Barba, fue enfático al señalar la interdependencia entre el sector empresarial y la masa trabajadora: “Sin los empresarios no hay fuentes de empleo y sin trabajadores no hay empresa. Por eso debemos ir siempre juntos y de la mano, impulsando la productividad en este bello estado”, sostuvo.
Por su parte, el presidente municipal, Abdiel Gutiérrez Coronado, valoró que Tijuana haya sido elegida como sede de este aniversario, destacando que el sindicalismo promovido por CATEM ha fungido como un puente para mantener la paz laboral e incentivar nuevas inversiones en el municipio. Asimismo, la gobernadora Marina del Pilar Avila hizo un llamado a utilizar el diálogo continuo como eje para garantizar el trabajo digno.
El mapa de poder y el reto de los salarios en Baja California
Más allá de la formalidad del acto institucional, la presencia de figuras parlamentarias y del Congreso local —entre ellas la secretaria general de CATEM en la entidad, Patricia Sosa Castellanos; las diputadas federales Nancy Guadalupe Sánchez Arredondo y Maiella Gómez Maldonado; y el presidente del Congreso estatal, Eligio Valencia López— dejó clara la relevancia política que ha adquirido la central sindical en la región.
No obstante, para la clase trabajadora de la frontera, el concepto de “paz laboral” enfrenta retos cotidianos insustituibles: la inflación regional, el costo de la vivienda y la necesidad de articular revisiones contractuales que impacten la calidad de vida de los obreros. La capacidad de la organización para equilibrar su relación con el empresariado y defender las demandas de sus bases será el indicador clave de su desempeño a futuro.