Ciudad de México. México se quedó a las puertas de seguir soñando en su Mundial. El Tri cayó 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Azteca, en un partido intenso, lleno de golpes emocionales, polémica, reacción mexicana y una afición que empujó hasta el último minuto. La Selección Mexicana llegó al duelo sin haber recibido gol, con paso perfecto y después de vencer 2-0 a Sudáfrica, 1-0 a Corea del Sur, 3-0 a Chequia y 2-0 a Ecuador, pero esta vez no pudo romper la barrera que lo volvió a dejar fuera.
México arrancó con personalidad y por momentos puso contra las cuerdas a Inglaterra, que lució incómoda con la presión y el ritmo del partido en la altura del Azteca. Sin embargo, cuando el Tri parecía más cerca del primero, apareció Jude Bellingham para castigar. Primero aprovechó una jugada de Declan Rice y remató solo a segundo poste para el 1-0; minutos después, volvió a aparecer en el área para anticiparse a César Montes y marcar el 2-0 que golpeó fuerte al equipo mexicano.
El Tri reaccionó antes del descanso y encontró vida en un tiro de esquina. Julián Quiñones aprovechó un rebote dentro del área y puso el 2-1, confirmando su Mundial histórico con cuatro goles, una cifra que lo coloca como uno de los grandes nombres mexicanos en la historia de las Copas del Mundo. México incluso estuvo cerca del empate antes del medio tiempo, pero Jordan Pickford sostuvo a Inglaterra con atajadas que terminaron pesando en el resultado.
El segundo tiempo tuvo de todo. Jarell Quansah fue expulsado por una fuerte entrada sobre Jesús Gallardo, pero Inglaterra volvió a golpear con una pelota larga que terminó en penal y Harry Kane convirtió el 3-1. Poco después, el VAR revisó una falta sobre Brian Gutiérrez y Raúl Jiménez marcó desde los once pasos para acercar a México 3-2, encendiendo de nuevo al Azteca con más de 20 minutos por jugarse.
México cerró encima, con un hombre más, con orgullo y con la gente empujando cada llegada, pero no logró torcer la historia. Inglaterra resistió, Pickford tuvo una de sus noches más grandes y el Tri volvió a quedarse en esa frontera dolorosa donde tantas veces se ha quedado: cerca, compitiendo, pero sin alcanzar el siguiente paso. Aun así, México se despide con 10 goles a favor, solo 3 en contra y una actuación que devolvió ilusión, identidad y orgullo en un Mundial jugado en casa.
La eliminación duele, pero también deja señales importantes. México ganó su grupo, mantuvo el arco en cero durante cuatro partidos, venció a Ecuador en eliminación directa y encontró en Julián Quiñones a un goleador histórico, además de una generación joven que respondió en momentos grandes. El sueño terminó ante Inglaterra, pero este Mundial dejó una certeza: el país volvió a creer en su Selección.