¡Enlace copiado!

martes 03 de marzo 2026

Por Redacción

A metros de "Dos Bocas", niños enferman y exigen respuestas

Desde la instalación de la refinería, menores han presentado síntomas que atribuyen a la exposición ambiental, relaiconadas a enfermedades respiratorias.

PARAÍSO, TABASCO.- A unos pasos de la Refinería Olmeca, antes conocida como Dos Bocas, el sonido de maquinaria, los olores a gas y las emisiones constantes se han convertido en la banda sonora diaria de decenas de niñas y niños que asisten al jardín de niños “Agustín Melgar” y a la primaria “Abías Domínguez Alejandro”, dos planteles educativos ubicados en la colonia Lázaro Cárdenas del Río, a escasos metros de la infraestructura petrolera. 

Padres y madres de familia señalan que desde la instalación y operación de la refinería los menores han presentado síntomas que atribuyen a la exposición ambiental. Entre dichos síntomas hay m sangrados de nariz, vómitos, desmayos, dolores de cabeza y enfermedades respiratorias recurrentes. 

En múltiples ocasiones incluso ha sido necesario evacuar los centros educativos debido a estos episodios, dicen los padres. 
A casi siete años de insistir en la reubicación de las escuelas, las familias denuncian omisión de las autoridades. Los planteles se encuentran a menos de cinco metros de la barda perimetral de la refinería y a distancia no compatible con la normativa educativa y ambiental que busca minimizar riesgos ante instalaciones industriales de alto peligro. 

Las demandas de los padres han librado marchas y protestas frente a las instalaciones petroleras, así como recorridos y mesas de diálogo con funcionarios estatales y de Petróleos Mexicanos (Pemex), quienes han tratado de demostrar que las medidas de seguridad y los controles de la refinería son adecuados. A pesar de ello, las familias mantienen que convivir con la operación diaria del complejo no es garantía de protección para la salud de sus hijos. 

En los últimos días, autoridades educativas de Tabasco confirmaron que no se contempla la reubicación de ambos planteles, argumentando que “aprender a convivir” con la refinería es la alternativa, y sugirieron a las familias la opción de trasladar a sus hijos a otros centros escolares. Esta postura ha encendido aún más el descontento de la comunidad educativa. 

En contraste, las familias afectadas advierten que persistir en la cercanía de las instalaciones petroleras sin un plan de mitigación y protección equivale a ignorar el bienestar de miles de niñas y niños que, aseguran, siguen enfermando mientras el gobierno federal y estatal permanecen en silencio.