CIUDAD DE MÉXICO. — Lo que acabamos de ver con Aleks Syntek —grabándose en un video rarísimo cantando que está "desequilibrado mental" y nombrando desde Frida Kahlo hasta la Virgen de Guadalupe— no salió de la nada. No es solo un berrinche de internet ni una ocurrencia de fin de semana; es la gota que derramó el vaso tras años de peleas, declaraciones fuera de lugar y una evidente falta de conexión con el público actual.
El bochorno en los festejos del 15 de septiembre
Para entender el nivel de presión que trae el cantante hay que regresar a lo que pasó el pasado 15 de septiembre en la alcaldía Benito Juárez. Lo que debía ser una fiesta patria tranquila terminó en bronca cuando la gente empezó a pedirle reguetón y canciones de otros artistas. En lugar de llevar la fiesta en paz, Syntek paró la música, regañó al público exigiendo que "respetaran su trayectoria" y días después salió a decir que se iba de México por su salud mental. Este tropiezo fue la mecha que encendió todo lo demás.
Encuentra el video aquí: https://www.instagram.com/reel/DdWwtg_y_3A/
La "guerra" contra el reguetón y los pleitos en redes
El problema es que Syntek lleva años comprándose peleas gratis. Su cruzada personal contra el género urbano —que tuvo su punto más crítico cuando tiró un disco de Karol G al inodoro en una entrevista— demostró que simplemente no soporta que la música popular haya cambiado. El cantante se quedó atascado en la época donde las televisoras decidían qué debía escuchar la gente, y al perder ese control, empezó a engancharse en X (Twitter) a pelear con usuarios, tirar indirectas y bloquear a medio mundo.
¿Estrategia de publicidad o berrinche de ego?
Cuando un artista siente que ya no llena estadios ni domina las listas de popularidad, suele caer en dos caminos: o se adapta a los nuevos tiempos, o acusa al público de no saber de "buena música". Syntek eligió la segunda. Al verse acorralado por las burlas tras el evento del Grito, intentó usar el sarcasmo sacando su "nuevo sencillo" sobre estar loco, pero la jugada le salió al revés: en lugar de verse inteligente, se vio rebasado por la situación.
El show del colapso en la era digital
Al final, lo de Aleks Syntek es el reflejo de una celebridad que no supo envejecer a la par de su audiencia. Intentar justificarse comparándose con los "genios incomprendidos" de la historia solo deja ver a un creador que no acepta que los gustos del país ya son otros. Las redes sociales no perdonan, y en su intento por controlar la narrativa, el cantante terminó regalándole a internet exactamente lo que quería: el espectáculo de su propia caída.