Trump advierte que “Cuba caerá pronto” y analiza cargos contra líderes del régimen
el Departamento de Justicia de Estados Unidos trabaja junto con otras agencias federales en la recopilación de posibles casos relacionados con narcotráfico, migración irregular o violencia
El gobierno de Donald Trump estaría evaluando abrir procesos judiciales contra dirigentes del gobierno cubano y del Partido Comunista de Cuba, en una estrategia que podría aumentar la presión política y económica sobre la isla.
De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, el Departamento de Justicia de Estados Unidos trabaja junto con otras agencias federales en la recopilación de posibles casos relacionados con narcotráfico, migración irregular o violencia que podrían derivar en cargos penales contra funcionarios del régimen cubano.
En estas labores también participarían el FBI, la Administración de Control de Drogas y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, mientras que el Departamento de Estado de Estados Unidos ha sido consultado para integrarse al análisis, según fuentes citadas por la prensa.
Las versiones sobre esta estrategia coinciden con declaraciones recientes del propio Trump, quien aseguró que el sistema político de Cuba “va a caer muy pronto” y que la isla podría convertirse en una de las prioridades de su gobierno en el escenario internacional.
Durante una entrevista con CNN, el mandatario afirmó que La Habana estaría interesada en negociar con Washington, aunque aclaró que por ahora la atención de su administración se mantiene centrada en la ofensiva militar que Estados Unidos realiza junto con Israel contra Irán.
Trump calificó esa operación como “exitosa” y señaló que, una vez estabilizada la situación en Medio Oriente, su gobierno podría redirigir su estrategia hacia Cuba.
El presidente también insinuó que la presión sobre la isla podría seguir un camino similar al que su administración aplicó recientemente contra Venezuela. En enero pasado, Estados Unidos ejecutó una operación que terminó con la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro en Caracas, quien posteriormente fue llevado a juicio en Nueva York.
Tras ese operativo, Washington reconoció a la exvicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez como jefa de un gobierno interino respaldado por la Casa Blanca.
Dentro del entorno político estadounidense, especialmente entre sectores del exilio cubano en Florida, algunos analistas consideran que la siguiente etapa podría incluir acciones judiciales contra figuras históricas del régimen cubano, entre ellas el expresidente Raúl Castro, a quien se le ha vinculado con el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate.
Paralelamente, medios estadounidenses han informado sobre contactos preliminares entre el secretario de Estado Marco Rubio y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
Según esos reportes, las conversaciones habrían explorado posibles reformas económicas graduales dentro de Cuba y la posibilidad de que Estados Unidos flexibilice algunas sanciones en el futuro.
Hasta ahora, estas comunicaciones se describen como acercamientos iniciales y no como negociaciones formales.
El endurecimiento del discurso hacia La Habana ocurre en un momento especialmente delicado para la isla, que atraviesa una de sus crisis económicas más profundas en décadas tras la pérdida del respaldo financiero que durante años recibió de Caracas.