Los movimientos telúricos afectaron el occidente del país y provocaron colapsos de edificios, personas atrapadas entre escombros y el despliegue de operativos de rescate en Caracas y zonas cercanas.
Previamente, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, había informado un balance de 168 personas fallecidas y 971 heridas. También señaló que los sismos fueron seguidos por decenas de réplicas y anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares para atender la emergencia.
Rodríguez indicó además que equipos de rescate del extranjero ya se dirigían a Venezuela para apoyar las labores de auxilio. En ese contexto, México informó que enviará ayuda al país sudamericano para colaborar en las acciones de rescate tras los terremotos.
De acuerdo con los primeros reportes, el balance inicial de los sismos era de 32 personas fallecidas y 700 heridas, aunque las cifras fueron actualizadas conforme avanzaron las labores de búsqueda y atención a las víctimas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos informó que el primer movimiento fue de magnitud 7.2 y que menos de un minuto después ocurrió un segundo sismo de magnitud 7.5, considerado como el evento principal. El fenómeno fue descrito como un “doblete sísmico”.
Ambos sismos ocurrieron en zonas cercanas a Yaracuy, con epicentros próximos a San Felipe y Yumare.
Autoridades estadounidenses estimaron inicialmente, mediante el sistema Pager, que el impacto humano podría ubicarse entre 10 mil y 100 mil fallecidos; sin embargo, esa cifra corresponde a una proyección preliminar basada en modelos y no a un balance oficial de víctimas. También se advirtieron posibles daños económicos significativos.