La medida fue informada por el Departamento de Estado como parte de la estrategia de presión impulsada por la administración del presidente Donald Trump contra el Gobierno cubano.
“El Departamento de Estado designa a 10 entidades para impulsar la iniciativa integral de la administración (de Donald) Trump destinada a poner fin a las actividades malignas del régimen cubano, tanto en Cuba como en todo nuestro continente”, señaló la dependencia estadounidense en un comunicado.
Entre las entidades incluidas se encuentra Enetec, S.A., empresa estatal dedicada a la importación, exportación y comercialización de combustibles. También fue sancionada Coreydan S.A., señalada por Washington por importar combustible subsidiado desde México.
El listado incorpora además al Grupo Empresarial del Comercio Exterior (Gecomex), encargado de facilitar operaciones de compra y venta de bienes y servicios con otros países, así como al Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario (GEMAR), relacionado con actividades portuarias y marítimas.
Las sanciones también alcanzan a organismos como las Milicias de Tropas Territoriales (MTT), la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) y las Brigadas de Respuesta Rápida.
De acuerdo con el gobierno estadounidense, estas acciones buscan aumentar la presión sobre estructuras consideradas estratégicas dentro del aparato estatal cubano, con el objetivo de promover cambios políticos y económicos en la isla.
El anuncio coincidió con el quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021, una de las movilizaciones más importantes registradas en Cuba en las últimas décadas.
En ese contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la decisión y aseguró que Washington mantendrá su postura frente al Gobierno cubano.
“Estados Unidos seguirá utilizando todos los medios a su alcance tanto para hacer frente a las amenazas a la seguridad nacional que plantea el régimen comunista cubano como para impulsar las reformas económicas y políticas que brinden a Cuba un futuro mejor”, declaró Rubio.
Las nuevas sanciones se suman a otras medidas adoptadas por Estados Unidos durante los últimos meses. En enero, Washington intensificó su presión sobre la isla mediante restricciones relacionadas con el suministro petrolero, lo que afectó operaciones de empresas extranjeras con presencia o vínculos comerciales en Cuba.
La decisión ocurre en un momento de fuerte deterioro económico para el país caribeño, marcado por problemas energéticos, falta de divisas y dificultades para sostener sectores clave de su economía.
En junio, el gobierno estadounidense también amplió su lista de sancionados al incluir al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, a varios de sus familiares y al coronel Alejandro Castro Espín, hijo del expresidente Raúl Castro.
Además, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una acusación contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo, en 1996, de dos avionetas de una organización del exilio cubano, hecho en el que murieron cuatro personas.