El juicio contra Lindsay Clancy, la mujer acusada de matar a sus tres hijos en Massachusetts, terminó este viernes sin un veredicto, luego de que los 12 integrantes del jurado no lograran ponerse de acuerdo sobre su responsabilidad penal.
Después de siete días de deliberaciones, 11 miembros del jurado se inclinaron por declararla no culpable por razón de locura, mientras que uno se opuso. Ante la falta de unanimidad, el juez William Sullivan declaró el juicio nulo.
“En este momento, voy a declarar que el jurado está en punto muerto y voy a declarar nulo el juicio”, dijo el juez William Sullivan.
La decisión deja ahora el futuro del caso en manos de la fiscalía, que deberá determinar si solicita un nuevo juicio. Mientras tanto, Clancy, de 36 años, permanecerá bajo custodia.
La exenfermera reconoció haber estrangulado a sus hijos Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses. Sin embargo, su defensa sostuvo que en el momento de los hechos padecía sicosis posparto y que una enfermedad mental grave le impedía comprender plenamente sus actos.
El argumento de la defensa se convirtió en uno de los principales puntos de discusión durante un proceso que se prolongó durante cinco semanas y en el que declararon más de 80 testigos. Médicos, familiares, especialistas en salud mental y el esposo separado de Clancy hablaron sobre el deterioro de su estado psicológico antes de los asesinatos.
Los abogados de Clancy aseguraron que ella había buscado ayuda médica en varias ocasiones y cuestionaron el tratamiento que recibió. Durante los alegatos finales, su abogado, Reddington, acusó a los médicos de haberle proporcionado una “atención médica pésima” y sostuvo que su condición se agravó por una atención inadecuada.
La defensa también presentó testimonios sobre episodios de ansiedad, paranoia, insomnio y pensamientos suicidas. Su madre, Paula Musgrove, recordó incluso un mensaje que su hija le envió meses antes de los asesinatos:
“Mamá, ¿podrías subir y quedarte conmigo un rato? Estoy muy enferma. Algo anda mal”.
La fiscalía presentó una versión distinta. Sus representantes argumentaron que Clancy había planeado los asesinatos y que podía distinguir entre el bien y el mal. También cuestionaron que realmente hubiera sufrido alucinaciones y rechazaron que la enfermedad mental eliminara su responsabilidad.
Uno de los especialistas que declaró para la defensa, el sicólogo Paul Zeizel, dijo que Clancy le había contado que escuchó una voz masculina que le ordenaba matar a sus hijos y después suicidarse. En contraste, el sicólogo forense Kirk Heilbrun sostuvo que no creía que hubiera experimentado alucinaciones auditivas.
El caso volvió a colocar en el centro del debate estadounidense la sicosis posparto y la atención de la salud mental materna. Durante las semanas que duró el proceso, mujeres vestidas de rosa acudieron al tribunal para mostrar su apoyo a Clancy y llamar la atención sobre la salud de las mujeres.
Los hechos ocurrieron en enero de 2023 en Duxbury, Massachusetts. Después de atacar a sus hijos, Clancy se lanzó desde una ventana del segundo piso en un aparente intento de suicidio y quedó paralizada de la cintura para abajo.