SANTIAGO, Chile.- Por primera vez desde el retorno de la democracia, el gobierno de José Antonio Kast no realizó un acto oficial para conmemorar el aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, fecha en la que las Fuerzas Armadas encabezadas por Augusto Pinochet derrocaron al presidente Salvador Allende.
Mientras el mandatario realizó una gira por el sur del país, organizaciones de familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, universidades, sitios de memoria y sectores de la centroizquierda llevaron a cabo sus propias actividades para recordar a las víctimas de los 17 años de dictadura. Kast, quien ha expresado admiración por Pinochet y defendido aspectos de su régimen, justificó la ausencia de una ceremonia oficial bajo el argumento de evitar que las diferencias políticas vuelvan a llevar al país hacia “los extremos del pasado”.
La decisión provocó críticas desde la oposición. El presidente del Partido por la Democracia (PPD), Raúl Soto, afirmó que “guardar silencio en sí mismo ya es un acto de negacionismo”. Por su parte, la presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, señaló: “No le pedimos al gobierno que piense como nosotros, pero sí que hay hijos, hermanas y nietos que siguen buscando a sus desaparecidos”.
La Red Nacional de Sitios de Memoria también cuestionó la postura oficial y advirtió que la fecha está marcada por la lucha de las organizaciones frente a discursos que, según señaló, relativizan los crímenes de lesa humanidad y las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.
La omisión de la ceremonia ocurre además después de cambios en la política estatal de derechos humanos. Entre ellos está el descabezamiento del Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, creado en 1997 para brindar asistencia a familiares de víctimas de desaparición forzada y ejecución política. La diputada Lorena Fries pidió al gobierno dar prioridad al Plan Nacional de Búsqueda, que busca convertirse en ley y continuar con la localización de personas desaparecidas.
Pese a la ausencia de un acto gubernamental, las actividades conmemorativas se realizaron en distintos puntos de Santiago. Organizaciones civiles participaron en una romería en el Cementerio General, donde se encuentra la tumba de Allende, y posteriormente colocaron ofrendas frente a su estatua en la Plaza de la Constitución, cerca del Palacio de La Moneda. También hubo actividades en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y en antiguos centros de detención y tortura como el Estadio Nacional, Villa Grimaldi y el estadio Víctor Jara.
Durante una de las manifestaciones en el centro de Santiago, la policía militarizada utilizó carros lanzagua y gases lacrimógenos para dispersar a los participantes. Algunos manifestantes llevaron carteles con la consigna “No a los indultos”, en referencia a las peticiones de sectores de ultraderecha para flexibilizar las condenas contra exagentes de la dictadura.
Las cifras oficiales citadas en el marco del Plan Nacional de Búsqueda contabilizan 40 mil 175 víctimas de prisión política, tortura, ejecuciones y desaparición forzada durante la dictadura. De ese total, 3 mil 216 corresponden a ejecutados políticos y detenidos desaparecidos. En los casos de desaparición forzada, el registro oficial identifica a mil 469 víctimas: mil 92 detenidos desaparecidos y 377 ejecutados políticos cuyos restos no fueron entregados a sus familias.