ESTADOS UNIDOS, Washington — En un nuevo esfuerzo por endurecer la vigilancia en el límite con México, el Pentágono otorgó permiso al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para probar un arma de "rayo de calor" de grado militar en la frontera sur.
Este dispositivo de alta tecnología es capaz de disparar un haz invisible de ondas electromagnéticas hacia potenciales intrusos, alcanzando un rango de efectividad de más de medio milla (unos 800 metros) de distancia, según precisaron las Fuerzas Armadas estadounidenses.
De acuerdo con la información brindada por el Pentágono, el arma es catalogada como no letal; sin embargo, genera una fuerte sensación de quemadura e incómodo hormigueo en la piel que puede prolongarse entre 10 y 15 minutos.
Los propios funcionarios compararon el efecto con el golpe de calor que recibe una persona al abrir un horno encendido, destacando que el impacto de la onda produce en el objetivo un “impulso instintivo e irresistible de salir huyendo” de la zona.