ISRAEL.— Las elecciones israelíes registraron una participación del 77.7%, la más alta desde 1999 y casi ocho puntos por encima de la de 2022. El dato más llamativo fue el aumento de votantes en las ciudades árabes, donde en algunos casos la asistencia prácticamente se duplicó.
Un total de 5 millones 695 mil 682 israelíes acudieron a las urnas antes del cierre de las casillas, a las 22:00 horas locales. Sin embargo, la participación no fue igual en todo el país. Jerusalén registró un 65.9%, Tel Aviv un 65.4% y Haifa un 61.6%, todas por debajo del promedio nacional.
En las localidades árabes ocurrió lo contrario. Um al Fahm pasó de una participación del 38.3% en 2022 a 75.7% en estos comicios. En Nazaret, el porcentaje subió de 48.3% a 72.2%, mientras que Rahat pasó de 60.6% a 82%. Tamra alcanzó el 83.2% y Sajnin llegó al 86.8%.
La participación también mostró diferencias importantes en las comunidades cercanas a la Franja de Gaza, golpeadas por los ataques del 7 de octubre de 2023. En Nir Oz, solo el 25% del electorado acudió a votar, frente al 36% registrado en Beeri, el 54.8% en Kisufim y el 72% en Reim. En Sderot, una ciudad de mayoría conservadora, la participación fue del 72%.
Durante la jornada electoral, la Comisión Electoral Central recibió 8 mil reportes de incidencias. El 30% fue clasificado como situaciones que afectaban la integridad electoral; entre ellas, el 10% estuvo relacionado con alteraciones o daños a las papeletas y el 13% con interrupciones del proceso de votación.
Más allá de la participación, la elección es clave para Benjamín Netanyahu, quien se juega su continuidad como primer ministro en los primeros comicios celebrados desde los ataques de Hamás y la posterior guerra en Gaza.
Los sondeos a pie de urna publicados tras el cierre de las casillas colocaron a Netanyahu al frente, pero sin una mayoría suficiente para que su bloque pueda gobernar por sí solo. Las proyecciones daban una ligera ventaja al conjunto de partidos opositores, por lo que las fuerzas políticas árabes podrían tener un papel decisivo en las negociaciones para formar una coalición.