WASHINGTON.— Mientras Washington y Teherán mantienen contactos para intentar poner fin al conflicto en Oriente Medio, Estados Unidos lanzó un nuevo ataque contra una instalación antiaérea en Irán, una operación que el presidente Donald Trump confirmó este martes y calificó como una acción menor.
El mandatario estadounidense reconoció que las fuerzas de su país bombardearon durante la noche del lunes una instalación militar iraní, luego de que medios de comunicación reportaran explosiones en la isla de Qeshm, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz.
Durante una entrevista telefónica con Fox News, Trump explicó que Washington había seguido la construcción de esa instalación durante aproximadamente dos meses y que decidió atacarla una vez que estuvo terminada.
"Construyeron una instalación antiaérea. Les llevó unos dos meses. Vimos cómo lo construían. En cuanto estuvo terminada, la atacamos anoche muy bien", declaró el republicano, quien insistió en que se trató de un "ataque menor".
De acuerdo con información de The Wall Street Journal, la ofensiva alcanzó objetivos en la isla de Qeshm, donde medios estatales iraníes reportaron cinco explosiones en rápida sucesión. Funcionarios estadounidenses citados por medios de ese país describieron las operaciones como acciones defensivas contra objetivos que representaban una amenaza para sus activos militares.
El nuevo episodio militar ocurre en un momento particularmente delicado, pues apenas unas horas antes Trump había expresado confianza en la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Irán. Incluso, el lunes aseguró que Teherán quería negociar lo antes posible y sostuvo que existían posibilidades de terminar el conflicto por la vía diplomática.
Sin embargo, el mandatario tampoco descartó una nueva escalada militar. Durante sus declaraciones a Fox News mencionó la posibilidad de atacar Pickaxe Mountain, un presunto complejo nuclear subterráneo iraní, y aseguró que las fuerzas estadounidenses podrían hacerlo en cualquier momento.
Trump afirmó que preferiría alcanzar un acuerdo para evitar más muertes, aunque advirtió que una nueva confrontación podría ocurrir si Irán no acepta negociar.
Del lado iraní, el presidente Masoud Pezeshkian también se pronunció sobre la posibilidad de que se reanuden las hostilidades y advirtió que una nueva guerra no beneficiaría a ninguna de las partes.
"Nadie sacará provecho de esta guerra", afirmó durante una reunión de gabinete, en la que defendió la búsqueda de una salida al conflicto mediante el diálogo.
Pezeshkian agregó que el líder supremo iraní había concedido al gobierno facultades para abordar durante las conversaciones asuntos que anteriormente eran considerados tabú, aunque no precisó cuáles.
Las negociaciones indirectas entre ambos países continúan. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, reconoció que las consultas son intensas debido a la gravedad de la situación, mientras que el presidente del Parlamento iraní y principal negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que su país ya presentó una respuesta a Washington.
"La pelota está ahora en el campo de Estados Unidos para evitar la guerra", señaló.
Uno de los principales puntos en discusión es la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo. Un alto funcionario iraní señaló que su país podría permitir nuevamente el tránsito por esta vía en un plazo de dos días, siempre que Estados Unidos acepte sus condiciones.
Entre las exigencias planteadas por Teherán se encuentran el fin de la guerra en todos los frentes, el descongelamiento de sus activos, el levantamiento de las sanciones petroleras y el término del bloqueo estadounidense sobre sus puertos.
La incertidumbre sobre el futuro del conflicto también se reflejó en los mercados energéticos. Después de que el lunes los precios internacionales del petróleo cayeran más de 7% ante las expectativas de un posible acuerdo, el crudo volvió a subir durante las primeras operaciones de este martes.
El barril de Brent avanzó 0.5%, hasta los 105.25 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) aumentó también 0.5%, para ubicarse en 96.93 dólares.