MONTERREY.- La alta convocatoria para ver el partido entre México y Ecuador rebasó la capacidad de varios puntos habilitados en Nuevo León. En el Parque Fundidora, el cierre de accesos por lleno total derivó en momentos de tensión, intentos de portazo y el derribo de un portón metálico sobre la calle Aramberri, hecho que dejó a un hombre lesionado y trasladado al Hospital de Zona número 21 del IMSS. También se reportaron jóvenes afectados por gas lacrimógeno durante otro intento de ingreso, mientras autoridades estatales y federales reforzaron la vigilancia para contener a los asistentes.
Aunque en un inicio circularon versiones sobre personas fallecidas y múltiples heridos, el Gobierno del Estado pidió no difundir información falsa. El secretario de Seguridad de Nuevo León, Gerardo Escamilla, informó que no hubo detenidos y que tres personas fueron atendidas por distintos incidentes, sin que se reportaran casos de gravedad. Aun con los conflictos registrados en el Fan Fest, la autoridad estatal sostuvo que el balance general de los eventos mundialistas ha sido positivo, especialmente por la alta participación ciudadana en espacios como Fundidora, el Parque del Agua y la Macroplaza.
Ante la saturación registrada, el gobernador Samuel García anunció que para el partido de octavos de final entre México e Inglaterra se ampliarán las sedes públicas y se reforzará la estrategia de seguridad. Explicó que Fundidora tendrá cupo limitado y que, una vez alcanzada su capacidad, se cerrarán los accesos con apoyo de Guardia Nacional y Fuerza Civil. Como alternativa, la Macroplaza duplicará su aforo de 50 mil a 100 mil personas, con pantallas en la Explanada de los Héroes, el Museo de Historia, Lab Nuevo León, la Plaza Gastronómica y la zona del Teatro de la Ciudad.
Samuel García afirmó que Nuevo León se mantiene “jalando y en modo party”, pero subrayó que antes del futbol está la seguridad de las familias. Además, adelantó que el gobierno estatal analiza habilitar más espacios junto con alcaldes y equipos deportivos, entre ellos los estadios de Rayados, Tigres y Sultanes, así como parques y plazas en distintos municipios. La medida busca mantener el ambiente mundialista, pero con mayor orden, más opciones para los aficionados y condiciones seguras para quienes salgan a apoyar a la Selección Mexicana.