CIUDAD DE MÉXICO.- México decidió no enviar representantes a la reunión internacional organizada por Estados Unidos para abordar el denominado “terrorismo político de extrema izquierda”, pese a encontrarse entre los países invitados al encuentro encabezado por el secretario de Estado, Marco Rubio.
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la determinación se tomó después de revisar el carácter y el nombre de la conferencia, debido a que el Gobierno mexicano consideró que su contenido estaba vinculado principalmente con una posición política.
“Consideramos que era pertinente no asistir”, señaló la mandataria, al precisar que el encuentro no estaba planteado como una reunión para coordinar acciones contra organizaciones delincuenciales.
Sheinbaum sostuvo que México participa habitualmente en foros internacionales relacionados con seguridad y combate al terrorismo. En algunos casos, agregó, el país acude como integrante activo y en otros mantiene presencia únicamente como observador.
Sin embargo, afirmó que las características particulares de esta convocatoria llevaron al Gobierno federal a no sumarse.
La conferencia se celebró el jueves 16 de julio en Washington y reunió a delegaciones de 66 países. El Gobierno de Donald Trump presentó el encuentro como un esfuerzo para construir una estrategia internacional frente a organizaciones de extrema izquierda que, de acuerdo con su diagnóstico, operan mediante redes transnacionales. México figuró entre las naciones ausentes.
Durante su intervención, Rubio aseguró que la violencia política asociada con estos grupos ha sido subestimada dentro de las estrategias globales contra el terrorismo. El secretario de Estado sostuvo que algunas organizaciones atacan infraestructura, funcionarios e instituciones, además de mantener conexiones internacionales y fuentes clandestinas de financiamiento.
La administración estadounidense también ha designado como organizaciones terroristas extranjeras a diferentes agrupaciones europeas relacionadas con movimientos anarquistas o de extrema izquierda. Como parte de ese enfoque, Washington anunció restricciones migratorias y medidas financieras contra personas o redes que presuntamente apoyen actos violentos de esa naturaleza.
El planteamiento ha provocado cuestionamientos de organizaciones defensoras de libertades civiles y especialistas en seguridad, quienes advierten que una definición amplia podría confundir actividades terroristas con protestas legítimas o movimientos políticos legales. Algunos análisis también señalan que, aunque los incidentes atribuidos a grupos de izquierda han aumentado, históricamente han sido menos numerosos y letales que los relacionados con la extrema derecha.