Se trata de la tercera ronda bilateral de negociaciones y la primera desde que Washington rechazó, el pasado 1 de julio, extender el tratado por otros 16 años. Con esa decisión, el acuerdo se mantendrá vigente hasta 2036, pero quedará sujeto a revisiones anuales.
Las reuniones se realizarán durante tres días en la Ciudad de México. En esta primera jornada, los trabajos arrancaron a nivel técnico entre los equipos negociadores de ambos países.
De acuerdo con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, la agenda incluye temas como acero, aluminio y sus derivados, automóviles, seguridad económica, asuntos laborales, agricultura y servicios de pagos electrónicos.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, viajará a México del miércoles al viernes para participar en los encuentros y sostener reuniones con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien encabeza la delegación mexicana.
La agenda también contempla reuniones con la presidenta Claudia Sheinbaum, en un momento en el que México busca definir acuerdos de fondo que den estabilidad a las siguientes revisiones.
Sheinbaum ha señalado que la intención de México es que esta etapa permita sentar una base sólida, para que las revisiones anuales no se conviertan en negociaciones completas cada año, sino en una especie de verificación sobre el cumplimiento de lo ya acordado.
La mandataria también advirtió que Estados Unidos busca endurecer las reglas de origen y aumentar el contenido estadounidense en los productos de la región. Sin embargo, sostuvo que México defenderá su economía y que la negociación no debe limitarse a aceptar las exigencias de Washington.
Antes del inicio de esta ronda, Marcelo Ebrard revisó la postura mexicana con el Consejo Coordinador Empresarial. Ahí destacó que alrededor del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas entra sin arancel al mercado estadounidense, condición que México busca conservar.
El secretario de Economía recibió este martes en las instalaciones de la dependencia a la delegación estadounidense y expresó confianza en que las conversaciones sean productivas.
Ebrard reiteró que la prioridad de México es mantener la ventaja arancelaria frente a otros países, pues esa condición ha permitido al país consolidarse como el mayor exportador hacia Estados Unidos, con beneficios para trabajadores y empresas instaladas en territorio nacional.
Por su parte, el sector empresarial mexicano ha respaldado una postura cautelosa. El presidente del CCE, José Medina Mora, señaló a EFE que el sector privado estaría dispuesto a mantener revisiones anuales durante meses, o incluso durante el resto de la presidencia de Donald Trump, antes que aceptar un acuerdo desfavorable.
En la ronda anterior, realizada del 15 al 17 de junio en Washington, ambos países avanzaron en asuntos relacionados con reglas de origen y seguridad económica. También se abrieron discusiones sobre agricultura, trabajo y medioambiente, además de acordar el impulso de un comité sobre compatibilidad regulatoria.
Desde la visión estadounidense, la revisión debe servir para corregir fallas del tratado, reducir los déficits comerciales de Estados Unidos y asegurar que los beneficios del acuerdo se concentren principalmente en los países integrantes.