PALENQUE.— A dos años de dejar la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador reapareció en redes sociales con un mensaje de respaldo a la Cuarta Transformación y a su continuidad bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum. A través de un recorrido por la historia nacional, habló de la lucha del pueblo contra los malos gobiernos, la corrupción y las presiones extranjeras. También cuestionó el rumbo de Estados Unidos, donde atribuyó los problemas de drogas y violencia al abandono de las personas y las familias.
El expresidente recordó las tres transformaciones anteriores de la vida pública de México: la Independencia, la Reforma y la Revolución. Al abordar la resistencia frente a la invasión francesa, evocó el telegrama con el que Ignacio Zaragoza informó a Benito Juárez de la victoria de las fuerzas nacionales. López Obrador sostuvo que el mérito principal correspondió al pueblo, que resistió en distintas regiones, y recordó los años en que Juárez mantuvo su gobierno en la frontera norte.
En ese repaso reconoció a Abraham Lincoln y Franklin D. Roosevelt como dos presidentes estadounidenses que ayudaron a México. También habló del llamado de Francisco I. Madero a levantarse contra Porfirio Díaz y destacó el papel de Lázaro Cárdenas en el reconocimiento de los derechos de campesinos, indígenas y trabajadores. “Juárez encarna el patriotismo, Madero la democracia, Lázaro Cárdenas la justicia”, expresó al explicar los referentes históricos de su movimiento.
Sus críticas se concentraron en el porfiriato y el neoliberalismo, al que llamó “neoporfiriato”. Señaló que ambos favorecieron la entrega de recursos nacionales a intereses extranjeros y cuestionó que esas decisiones se presentaran como ejemplos de buen gobierno. “¿Cómo va a ser un buen gobierno el que entrega los bienes de la nación a los extranjeros?”, preguntó. Según su lectura, la llegada de la Cuarta Transformación en 2018 puso fin a esa política.
López Obrador también cuestionó los acuerdos entre las dirigencias del PRI y el PAN, las negociaciones por la sucesión presidencial y el “dedazo”. Describió aquel sistema como una oligarquía, donde los ricos concentraban el poder bajo una fachada democrática y los políticos se acercaban a la población cuando necesitaban votos. Frente a ello, defendió que su movimiento se construyó desde abajo: “Logramos todos desde abajo transformar al país, la Cuarta Transformación”.
Como parte de ese respaldo, destacó los aumentos al salario mínimo, los programas sociales y la reducción de la pobreza, así como la continuidad de esas políticas con Sheinbaum. Afirmó que el fin de los privilegios y la entrega directa de apoyos al pueblo explican parte del enojo contra la transformación. Sostuvo que los sectores beneficiados por el antiguo sistema difícilmente aceptarán los cambios impulsados bajo lo que denomina “Humanismo Mexicano”.
Al hablar del presente de Estados Unidos, puso el énfasis en su crisis social. Consideró que la búsqueda de riqueza material desplazó el bienestar de las personas y relacionó ese proceso con el consumo de drogas, las armas y la desintegración familiar. Criticó que el gobierno estadounidense recurra a la mano dura sin atender las causas del problema, y sostuvo que hace falta prestar atención a las familias y a las condiciones en que vive la población.
El exmandatario contrastó ese escenario con la importancia que, según dijo, tienen la familia, la comunidad y las políticas de bienestar en México. También cuestionó la falta de disposición de Estados Unidos para colaborar y advirtió que los problemas de ambos países están conectados. Recordó que millones de mexicanos viven del otro lado de la frontera y planteó que, si a Estados Unidos le va mal, las consecuencias también alcanzan a México.
Sobre su retiro, aseguró que está contento y rechazó las versiones de que continúa mandando. Sostuvo que se hizo a un lado y que no es un cacique, aunque reconoció que retirarse después de tantos años de lucha no fue sencillo. Su mensaje combinó esa defensa de su decisión personal con un respaldo al proyecto político que encabezó y que ahora continúa la presidenta Sheinbaum.
Al final presentó su nuevo libro, Pueblo, dedicado a la historia política de México. Explicó que inicialmente pensó titularlo Gloria, pero eligió un nombre que remite a quien considera el soberano en una democracia. Añadió que esta obra y su libro anterior, Grandeza, completan el sustento del “Humanismo Mexicano”, cuya esencia resumió en la frase: “Por el bien de todos, primero los pobres”.