El informe de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a dos años del triunfo del Segundo Piso de la Cuarta Transformación, tiene varias lecturas que seguramente darán de que hablar las siguientes semanas.
Lo primero que hay que decir es que no fue solamente un ejercicio de rendición de cuentas, sino que tuvo toda las características de una declaracón de poder en el contexto de América del Norte.
Ante 850 mil asistentes en el Monumento a la Revolución y plazas públicas de 30 estados, la presidenta de México no salió únicamente a presumir cifras, sino que fue más allá al fijar una postura política muy clara. Para la mandataria, la Transformación no sólo se defiende desde el gobierno, sino en las calles y en la conciencia de los mexicanos.
La frase que marcó todo el acto fue realmente demoledora: "Ni los corruptos de antes que quieren regresar al poder, ni quienes pretenden utilizar al movimiento de Transformación para proteger intereses personales, ni ningún agente extranjero que quiera imponer condiciones a nuestra nación, van a doblegar la dignidad del pueblo de México".
Esa frase fue el corazón del mensaje, ni la oposición, ni el oportunismo ni el interés injerencista de otros países serán amenazas capaces de enfrentar a un proyeto nacional que empezó en 2018 y, desde 2024, comenzó una consolidación que ha mejorado el nivel de vida de millones de familias en todo el territorio nacional.
Sheinbaum convirtió el informe en una movilización. Su convocatoria a realizar asambleas en plazas públicas mostró que MORENA, tanto en los estados que gobierna como en los que no, tiene capacidad de desplegar a las personas en el territorio.
La presidenta ha entendido en su trayectoria previa que gobernar es también la disputa por la verdad, y que la política no se gana solamente con indicadores, sino aplicando presencia, utilizando los símbolos y organizándolos en función de un bien mayor.
Los datos económicos, sociales y de seguridad también estuvieron presentes, y mostraron resultados en empleo, inversión, programas sociales, salario, salud, obras y reducción de delitos. Con esos números, la Cuarta Transformación se repliega, sino que, al contrario, avanza.
Sheinbaum presentó resultados y los complementó con una postura política consistente con sus valores y los del movimiento al que pertenece. En esencia, mandó un mensaje de fuerza que sin duda se mantendrá en la conversación pública independientemente de la postura de cada quién.
