La reducción de 46 % en homicidios dolosos, presentada el martes 16 de junio por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, es uno de los datos más relevantes de su administración en materia de seguridad. Esto es cierto no sólo por la baja en el promedio diario de 86 a 47 víctimas diarias entre septiembre de 2024 y mayo de 2026, sino también porque el gobierno de México sí está presentando resultados medibles frente a la violencia.
El mensaje político es muy claro para la presidenta, ya que se acredita que la estrategia es una efectiva combinación de nteligencia, coordinación, combate a la impunidad y atención a las causas.
Mientras tanto, la presencia de Omar García Harfuch, como operador de seguridad fortalece esa lectura con más detenciones, aseguramiento de armas, decomisos de drogas y desmantelamiento de laboratorios clandestinos. Todos son indicadores muy claros.
Esta información tiene también un valor simbólico. Mayo de 2026 registró el promedio diario más bajo para ese mes en 12 años. En un país acostumbrado a normalizar cifras dolorosas, esa reducción permite al gobierno disputar la conversación pública con números, no solamente con el dicurso.
El avance existe y tiene un peso político relevante. El reto de la combinación Sheinbum-Harfuch será sostenerlo sin triunfalismos y avanzar de la reducción estadística real a una percepción real de seguridad para la ciudadanía.