La decisión de la alcaldesa Claudia Agatón de bajarse del proceso interno de MORENA para la coordinación estatal en Baja California y las lecturas son diversas. Primero que fue prudente cuando vio que la política no le alcanzó, y segundo que esconde el tamaño de una crisis política que golpea su administración y a sus aspiraciones políticas.
Claudia Agatón se bajó de la lucha por la gubernatura, consciente de que hay un descontrol interno y que pedir licencia dejando el poder a otra persona sería un riesgo para ella. La alcaldesa se replegó seguramente para buscar la reelección, pero no falta el ensenadense que cuestiona su gobierno y su legitimidad para buscar un segundo periodo al frente del Ayuntamiento.
Su salida exhibe que el proyecto de Agatón hoy no tiene el control interno suficiente para disputar con fuerza dentro del morenismo. Seamos claros, si hubiera podido, lo hubiera hecho. Si Claudia Agatón tuviera la estructura, acuerdos y condiciones políticas para avanzar, hubiera entrado con todo al proceso interno. Pero no tiene los números, y mucho tiene que ver con la forma en que ha manejado su gobierno.
Su mensaje es revelador. Intenta hablar de Ensenada, de finanzas fortalecidas y de aliados, pero la lectura entre líenas muestras que su margen de maniobra no le alcanza para competir políticamente contra otras figuras de la 4T bajacaliforniana.
La presidenta municipal quiso mostrar esa falta de capacidad en prudencia, pero la realidad es que sí hay un declive producto de manejos cuestionables y disputas políticas internas que son, cuando menos, innecesarias.
Y a pesar de todo, Agatón aspira y busca permanecer dentro del tablero. Será importante ver cuáles serán sus próximos movimientos y si logra sortear su bajo capital político al día de hoy.
Es ahí donde está la clave del asunto. Claudia Agatón no pudo entrar y eso es una señal que debe obligar a ver cómo está la política en Ensenada y qué es lo que se debe hacer para evitar que las familias se vean afectadas. Toca replantear, hacer un alto en el camino y poner por encima al municipio y no a las aspiraciones políticas de una persona.