Cuando menos nos demos cuenta, ya se habrán cumplido dos años del gobierno de la Presidenta Sheinbaum. Un tercio del mandato que en temas prioritarios como la seguridad, está dejando números negros después muchos años donde las cifras solo iban en aumento.
Hace poco el secretario, Omar García Harfuch presentó una lectura más amplia de la estrategia: una reducción de violencia que no depende solo de patrullajes o presencia policial, sino de inteligencia, decomisos, detenciones y golpes directos a las estructuras que sostienen al crimen organizado. En esa ruta, el secretario destacó resultados como la baja de 48 por ciento en homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y junio de 2026.
El peso del mensaje de Harfuch está en que intenta mostrar una estrategia que no solo contiene, sino que desarma capacidades criminales. Más de 59 mil personas detenidas, casi 500 toneladas de droga aseguradas, más de 31 mil armas decomisadas y más de 2 mil 600 laboratorios clandestinos desmantelados forman parte de esa narrativa.
Narrativa que también fue presentada desde Baja California por el secretario de Seguridad Ciudadana, general Laureano Carrillo Rodríguez, quien informó la detención de más de 120 objetivos prioritarios entre noviembre de 2022 y julio de 2026. A nivel estatal, las autoridades reportaron una reducción promedio diaria de 20.9 por ciento en homicidios dolosos de enero a mayo de 2026, además de bajas en robo de vehículo, robo a casa habitación y extorsión.
El mensaje local empata con el federal: los resultados no vienen de acciones aisladas, sino de operativos permanentes, inteligencia y trabajo entre autoridades estatales, federales y municipales. Los datos conectan dos realidades: el de un país que busca demostrar reducción sostenida de violencia y el de un estado fronterizo que refleja esa estrategia en operativos concretos.
