Lunes 27 de julio de 2026
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Bonilla cruzó una línea que ya no tiene regreso

Bonilla cruzó una línea que ya no tiene regreso

Columna editorial por BCTneus

La política tiene una regla que muchos conocen y pocos aceptan: el poder se termina. Se puede seguir opinando, influyendo, criticando y defendiendo lo hecho, pero existe una diferencia enorme entre permanecer en la conversación pública y quedarse atrapado en un mal bucle.

Para cuando estas líneas estén siendo leídas, el periodista Luis Chaparro ya habrá difundido la versión completa del video en el que, presuntamente, se escucha al petista Jaime Bonilla decir que dedicará “todo el pinche tiempo que tenga de vida” a estar “chingando” a la gobernadora Marina del Pilar, añadiendo que le va a “romper su madre”.

La frase no necesita demasiada interpretación, porque más que una diferencia política suena a un compromiso de vida, de esos que nacen de un rencor vivo, como los que Rulfo dejó vagando por Comala.

En la conversación también se le atribuyen reclamos por las auditorías practicadas a integrantes de su administración y referencias al caso Fisamex, del que habría dicho que era “puro pinche chorizo”.

Es de dominio popular que el origen del enojo estaría relacionado con el contrato de la planta fotovoltaica, por el que el Gobierno del Estado mantiene denunciados a Bonilla y a varios de sus exfuncionarios.

Y resulta lamentable, porque Bonilla bien podría estar disfrutando del retiro en sus aposentos de PSN, escuchando a Creedence Clearwater Revival, comiéndose un caldito de pollo y dejando que las Centrum Silver hicieran lo suyo.

Pero no. Ha preferido seguir alimentando un pleito que, a estas alturas, parece sostenerlo más a él que a su propia causa.

Volviendo a la grabación, si ésta resulta auténtica y la segunda parte termina por cimbrar las esferas del poder, el asunto deja de ser una simple pieza de grilla política y estaríamos hablando de una amenaza directa contra la mandataria del estado, pronunciada por un exgobernador que se aferra a la influencia política, empresarial y mediática.

Porque una cosa es la confrontación, incluso la más ríspida, y otra muy distinta anunciar que se dedicará el resto de la vida a perseguir a una adversaria.

Bonilla aplicó la de cajón y aseguró que no reconoce el lugar, la fecha ni a las personas que aparecen en el video, alegando que la inteligencia artificial ya puede clonar la voz de cualquiera.

Tiene razón. La IA ya hace cosas extraordinarias, pero lo que todavía no consigue fabricar por sí sola son años de confrontaciones, auditorías, denuncias cruzadas y agravios públicos.

Así que en medio de esa larga historia, el “Berlusconi de la Liber” parece haberse quedado instalado en una época en la que el poder se ejercía a gritos e intimidación y aplastar al adversario era considerado una demostración de carácter.

Ese libreto envejeció hace mucho y cada nueva bravuconada lo muestra menos como un hombre temible que como el abusón del salón que nunca se enteró de que la secundaria terminó hace décadas.

Quizá ahí radique la verdadera derrota. Cuando un político necesita al mismo enemigo para seguir siendo protagonista, deja de pelear contra su adversario y empieza a perder frente al tiempo. Y esa es una batalla que nadie ha ganado.


Elmo Renista
Elmo Renista Columnista

Columnista de BCTneus