Jueves 30 de julio de 2026
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Harfuch llegó hasta quien dio la orden del asesinato de Carlos Manzo

Harfuch llegó hasta quien dio la orden del asesinato de Carlos Manzo

Columna editorial por BCTneus

Quienes crecimos viendo los noticieros mexicanos conocemos perfectamente la escena: la música de última hora, las camionetas entrando a toda velocidad, una mesa cubierta con armas y un detenido presentado con iniciales, apodo y mirada hacia el suelo.

El conductor hablaba de un “golpe contundente” y uno se iba a dormir con la impresión de que ahora sí el crimen organizado había quedado herido de muerte.

A la mañana siguiente aparecía otro jefe, otra célula y, si había suerte, hasta otro apodo más creativo.

Así hemos pasado buena parte de nuestra vida viendo caer a pistoleros, operadores y halcones, mientras el negocio criminal encontraba reemplazos con completa eficacia.

Por eso la captura de Ramón Ángel “R1”, señalado por las autoridades como presunto autor intelectual del asesinato del alcalde Carlos Manzo, tiene un peso distinto. La investigación no se detuvo con quienes habrían participado directamente en el crimen, sino que avanzó hasta llegar al hombre al que se atribuye la orden.

Naturalmente, falta que esa acusación sobreviva a los jueces, pero alcanzar al presunto autor intelectual ya coloca el caso en otro terreno, porque durante años las investigaciones solían detenerse en quien sostenía la pistola.

El cine y las series llevan décadas recordándonos que los villanos con verdadera jerarquía casi nunca disparan. Vito Corleone no lo hacía y Gus Fring tampoco. Para eso estaban los subordinados, al fin más reemplazables y mucho más fáciles de exhibir frente a una hilera de armas decomisadas.

En la vida real ocurre algo parecido, porque un homicidio como el de Carlos Manzo no comenzó cuando alguien apretó el gatillo, sino mucho antes, en conversaciones, seguimientos y órdenes.

Reconstruir ese camino exige inteligencia y coordinación, siendo ahí donde empieza a notarse el trabajo de Omar García Harfuch al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Y ojo, no porque la violencia haya desaparecido ni porque México haya amanecido convertido en una Suiza con tacos varios y de carne asada, sino porque su estrategia parece menos interesada en coleccionar capturas vistosas y más enfocada en reconstruir las estructuras que hacen posibles los delitos.

Por el caso Manzo ya han sido detenidas decenas de personas presuntamente relacionadas con el crimen.

Ahora aparece el “R1”, señalado como quien habría tomado la decisión principal. Si la Fiscalía consigue sostener esa acusación ante los tribunales, la investigación habrá recorrido una distancia que durante mucho tiempo parecía inalcanzable: de quien ejecutó el crimen a quien presuntamente lo ordenó.

Eso también explica por qué Harfuch ha construido una imagen distinta a la de otros secretarios de Seguridad. Su reputación proviene de investigaciones que avanzan y expedientes que buscan conectar los crímenes con quienes los organizan.

Quienes crecimos viendo aquellos noticieros aprendimos a desconfiar de los “golpes históricos”, porque casi siempre llegaba otro igual la semana siguiente.

La diferencia es que ahora no sólo cayó quien presuntamente participó en el crimen, sino quien habría decidido que debía cometerse. Y por una vez, el detenido de la fotografía no parece otro reemplazo, sino el hombre que puede explicar por qué ocurrió todo lo demás.


Elmo Renista
Elmo Renista Columnista

Columnista de BCTneus