Miércoles 23 de septiembre de 2026
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El poder ya no alcanza para ser intocable en México

El poder ya no alcanza para ser intocable en México

Uno de los defectos más sui generis que puede tener un político en México es perder la noción de las consecuencias.

Pero perderla en serio, hasta llegar a un punto que rebasa la simple incapacidad de comprender el alcance de sus propios actos.

Y esto, invariablemente sucede cuando el cargo comienza a parecer permanente y el respaldo de un partido termina interpretándose como una especie de seguro contra cualquier tormenta.

Entonces se toman decisiones y se construyen cercanías bajo la peligrosa impresión de que mañana habrá alguien dispuesto a meter las manos al fuego.

Precisamente, el caso de Miguel Sánchez Altamirano, “Quetu”, alcalde de Juchitán de Zaragoza, debería servir para revisar esa costumbre.

Y se le debe de poner énfasis a su caso, porque no llegó de rebote a la política.

El “Quetu” es licenciado en Derecho por la UABJO, hijo de un exdirigente de la COCEI, comenzando su trayectoria como secretario particular en el Ayuntamiento; es decir, conocía desde dentro los pasillos del poder municipal antes de ganar la alcaldía en 2024 bajo las siglas de la coalición Morena-PVEM-Fuerza por México.

Sabía perfectamente dónde estaba parado y conocía las responsabilidades que acompañan a una presidencia municipal.

Pero sí, todo cambia, y hoy está detenido, siendo el propio Omar García Harfuch quien informó que Sánchez y Carlos Alberto “N”, alias “La Parca”, cuentan con órdenes de aprehensión por extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado.

Las investigaciones, según el secretario de Seguridad, los relacionan con una estructura presuntamente dedicada al cobro de piso, narcomenudeo, tráfico de personas y homicidio, además de esquemas de protección que habrían facilitado las operaciones de grupos delictivos.

Ya la Unidad de Inteligencia Financiera también inmovilizó recursos y bloqueó cuentas vinculadas con la investigación.

Harfuch había señalado previamente que entre los servidores públicos detenidos durante esta estrategia había personajes provenientes de Morena, PAN y PRI, y sostuvo que la filiación partidista no influía cuando existían investigaciones y carpetas abiertas.

Por eso resulta tan difícil entender a quienes todavía ejercen el poder como si nadie estuviera observandolos.

Como aprendizaje, a los políticos les debe quedar claro que sus acciones exigen calcular y saber quién se convierte en operador, qué intereses rodean una administración y hasta dónde puede comprometerse un gobierno antes de que la factura termine llegando.

Y esto debe entenderse en el concepto de que un mal político no necesariamente es aquel que pierde una elección, sino también lo es quien alcanza el poder y después se comporta como si haber ganado lo hubiera vuelto intocable.
Elmo Renista
Elmo Renista Columnista

Columnista de BCTneus