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TINTA DE LA CASA
Fortalecida
Mientras España jugaba al tiki taka de Guardiola y Argentina parecía un equipo de los campos Romero Manzo dirigido por el “Profe” Cruz, en el MetLife Stadium, de Nueva York, Claudia Sheinbaum tenía un lugar privilegiado en el encuentro político de la tarde.
Y es que mientras unos sufrían porque la Albiceleste no encontraba ni por dónde entrarle a España, arriba, en el palco de honor, se estaba jugando otro encuentro. Ahí estaba Claudia Sheinbaum, sentada junto a Donald Trump, Melania, el primer ministro canadiense Mark Carney, Gianni Infantino y los reyes de España, Felipe VI y Letizia.
La presidenta de México llegó por invitación directa de Trump, y ese detalle, aunque algunos quieran hacerlo pasar como una simple cortesía mundialista, pesa. En esos niveles nadie acomoda a nadie nomás porque sí.
Las fotografías que inundaron las redes sociales mostraron a la presidenta Sheinbaum muy platicadora, relajada y sonriente con el presidente estadounidense. Nada de conversación de compromiso ni sonrisa forzada para la cámara. Se les vio hablando con confianza durante varios momentos del encuentro, dejando la impresión de que, por lo menos en lo público, la relación pasa por un buen momento.
Y eso también manda otra señal: de parte del Orange POTUS no solamente hay estima, sino respeto hacia la presidenta mexicana. Porque el republicano podrá ser muchas cosas, pero no acostumbra regalar reflectores ni invitaciones de ese calibre a cualquiera.
De paso, también quedó retratada la buena relación con el rey Felipe VI, quien esa tarde tenía motivos de sobra para sonreír, porque España terminó levantando la Copa del Mundo. Ya terminado el partido, Sheinbaum felicitó a España por el campeonato, reconoció el desempeño de la Selección Mexicana y destacó que México, Estados Unidos y Canadá demostraron que, trabajando juntos, pueden organizar un Mundial de ese tamaño.
Hace poco más de un mes se hablaba de la majestuosa inauguración de este Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México, un evento que será recordado por los mexicanos durante mucho tiempo. Hoy, pese a que nuestra selección no llegó a los añorados cuartos de final, Sheinbaum fue una digna representante de México en la final.
Mostró músculo político sin necesidad de echarse un discurso kilométrico. Le bastó aparecer en el palco principal, conversar con Trump, saludar a los reyes de España y dejar que las fotografías hicieran el resto.

No hubo tiempo extra para las calumnias
Mientras todos andábamos con el alma en un hilo viendo los tiempos extra entre España y Argentina, rogando para que no llegaran los penales —porque entonces el “Dibu” Martínez podría volver a hacer de las suyas—, la gobernadora del estado, Marina del Pilar Ávila Olmeda, apareció en redes para explicar los audios que desde hace días traen muy despierta a la grilla bajacaliforniana.
“Vivimos en el crepúsculo, sin amigos al anochecer”, nos dejó como advertencia Christopher Nolan hace algunos años en Tenet. Y mire usted que, llevada a las arenas de la realpolitik, la frase cae como anillo al dedo, porque en estos terrenos nunca se sabe quién viene a orientar, quién realmente quiere ayudar y quién nomás anda buscando el ángulo correcto para darle rec a la grabadora del celular.
A la par de que España ya se saboreaba cargar la Copa del Mundo, la mandataria contó que todo comenzó en 2025, después de la cancelación de su visa, cuando buscó conocer los motivos y encontrar una vía legal para recuperarla. Algo particularmente importante, explicó, para quien gobierna un estado fronterizo y necesita mantener comunicación y movilidad con el vecino país.
En ese camino, narró, aparecieron personas que dijeron conocer el procedimiento, ofrecieron orientación y terminaron entrando a una historia que hoy conocemos por partes, mediante llamadas y grabaciones difundidas en redes. Marina sostiene que una de esas personas la engañó y que los audios fueron manipulados para presentar una versión dolosa de aquellas conversaciones.
Puso la cronología sobre la mesa y dejó que cada quien revise el partido completo, no solamente la jugada que comenzó a circular en redes. También negó que hubiera ocurrido la famosa reunión en Panamá con autoridades extranjeras y aseguró que, si alguna autoridad mexicana requiere su colaboración, estará disponible para aclarar el asunto con transparencia.
Pero el mensaje que quiso clavar fue otro: escuchar no significaba negociar. Marina aseguró que nunca ofreció información, aceptó condiciones ni asumió compromisos que pusieran en riesgo al país. “Siempre defenderé nuestra soberanía”, dijo, al reiterar que su responsabilidad sigue siendo gobernar Baja California mientras el tema continúa rodando en la conversación pública.
Por supuesto, habrá quienes acepten la explicación, quienes todavía tengan preguntas y quienes ya estén esperando que aparezca otro audio. Pero así es la grilla, donde uno cree que ya conoce a todos los personajes y luego descubre que alguien llevaba meses sentado en la penumbra.
Y sí, Nolan tenía razón: vivimos en el crepúsculo. Por eso en la política, cuando cae la noche, más vale saber quién se sienta a conversar contigo… y quién deja encendida la grabadora.
