Miércoles 02 de septiembre de 2026
Miércoles 02 de septiembre de 2026

Menú

¡Enlace copiado!

TINTA DE LA CASA

El PRI se achica y MORENA se agranda...
El siguiente es un dato duro, de esos que en los últimos días han estremecido a lo que queda del Revolucionario Institucional.

Y es que apenas hace tres años, el PRI todavía tenía alrededor de 1.4 millones de afiliados y Morena registraba 2.3 millones.

Hoy la distancia entre ambos ya no solamente creció… por el contrario, ¡se volvió enorme!

Morena llegó a 11.6 millones de militantes, mientras el PRI cayó a unos 810 mil.

Así que mientras uno multiplicó su padrón, el otro perdió cerca del 42 por ciento del suyo.

Eso no quiere decir que Morena tenga 11.6 millones de votos asegurados ni que el PRI dependa únicamente de quienes todavía conservan una credencial partidista.

Las elecciones funcionan de otra manera y millones de mexicanos votan sin estar afiliados a ninguna fuerza política. Pero sería igualmente ingenuo pensar que estos números no dicen nada.

Dicen, para empezar, quién está logrando sumar gente a su estructura y quién la está perdiendo.

Morena no solamente ha ganado elecciones durante los últimos años. También ha conseguido llevar una parte importante de ese crecimiento político hacia su padrón formal, algo que puede traducirse en presencia territorial, promoción, representantes, operadores y capacidad de movilización.

Después habrá que ver qué tan efectiva es realmente esa estructura, porque una lista enorme de militantes tampoco garantiza organización automática.

Para el PRI, en cambio, el dato pega en un punto mucho más sensible, ya que durante décadas, su principal fortaleza fue tener presencia prácticamente en todo el país, con comités, sectores y militantes que sostenían al partido incluso en momentos adversos.

En cuanto a los demás partidos, también muestran movimientos importantes, siendo el Verde quien ya supera el millón de afiliados, el PT rebasa los 590 mil, el PAN registra alrededor de 366 mil y Movimiento Ciudadano ronda los 318 mil.

Ninguno, sin embargo, está cerca del tamaño alcanzado por Morena, quien tendrá que demostrar que esos millones de afiliados sirven también para organizar, movilizar y competir.

Pero volviendo al PRI, el otrora partido oficial tiene un problema muy grave, y que reside en que antes de pensar en recuperar terreno electoral, necesita detener la pérdida de gente dentro de su propia casa.

Así que mientras uno sigue ensanchando sus filas, el otro continúa viendo cómo se le vacían.

Y sí, esto es parte de la herencia que en vida les ha dejado Alito. No hay más.
Sheinbaum arrasa… 7 de cada 10 mexicanos respaldan su gobierno y deja muy atrás a detractores
La presidenta Claudia Sheinbaum inicia su tercer año de gobierno con una posición política sólida y un respaldo ciudadano ampliamente mayoritario.
 
Una encuesta nacional de Enkoll, elaborada para EL PAÍS y W Radio, coloca su aprobación en 69 por ciento, frente a 26 por ciento de opiniones desfavorables.
 
La diferencia de 43 puntos porcentuales entre ambos indicadores destaca el momento con el que la mandataria cerró su segundo año al frente del Ejecutivo federal.
 
Y para dimensionar el tamaño del 69 por ciento con el que Claudia Sheinbaum cierra su segundo año de gobierno, basta mirar el mismo momento de sus antecesores.
 
Enrique Peña Nieto registraba apenas 39 por ciento de aprobación, Felipe Calderón se ubicaba en 57 por ciento y Andrés Manuel López Obrador alcanzaba 61 por ciento en algunas de las mediciones publicadas alrededor de sus respectivos segundos aniversarios.
 
Bajo esa referencia histórica, Sheinbaum llega al inicio de su tercer año por encima de los tres, conservando un nivel de respaldo que confirma la fortaleza política con la que entra a la siguiente etapa de su administración.
 
Y es que más allá de la postal, el resultado muestra una recuperación del respaldo después de meses de mayores desafíos y confirma que prácticamente siete de cada diez mexicanos mantienen una valoración positiva de su administración.
 
 
Precisamente uno de los datos relevantes de este sondeo se encuentra en la percepción sobre la conducción de la relación con Estados Unidos, un frente particularmente sensible para México por sus implicaciones económicas, comerciales, migratorias y de seguridad.
 
En ese terreno, Sheinbaum ha logrado mantener altos niveles de confianza ciudadana, fortaleciendo la percepción de una Presidencia capaz de administrar una relación bilateral compleja sin perder de vista los intereses nacionales.
 
Vendrán nuevas encuestas, más obras, decisiones y acontecimientos que podrán incidir todavía más en la percepción pública. Pero, por ahora, la lectura política es contundente, y tiene a Sheinbaum llegando a su tercer año con una reserva de legitimidad que muchos gobiernos comienzan a erosionar mucho antes y con un nivel de respaldo que le permite encarar la siguiente etapa del sexenio desde una posición de fortaleza.
 
Una distancia de 43 puntos entre aprobación y desaprobación representa algo más que popularidad, significando margen de maniobra, capacidad de conducción y una posición de fuerza para encarar decisiones de mayor calado sin partir de una Presidencia debilitada.
En términos políticos, eso la coloca más allá del concepto de una mandataria popular, y la deja como una Presidenta que llega fortalecida al tramo en el que los gobiernos comienzan a proyectar su legado.