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TINTA DE LA CASA
Morena termina de dibujar su 2027
Tres meses tuvieron que pasar para que Morena pusiera todos los nombres y apellidos de quienes encabezan su proyecto político en los 17 estados que renovarán gubernatura en 2027.
El proceso que comenzó a finales de junio con 277 registros apenas terminó ayer lunes 28 de septiembre, con una jornada reservada para las siete entidades que faltaban por resolver, cerrando una competencia que desde el principio estuvo marcada por aspiraciones, encuestas, confrontaciones internas y negociaciones con los aliados.
Durante el verano de escandalo se midieron senadores, alcaldes, legisladores, funcionarios y estructuras completas que hicieron valer su peso territorial, mientras el PT y el Verde también colocaron nombres y condiciones sobre la mesa.
Y es que aquello que en junio comenzó con decenas de manos levantadas terminó tres meses después obligando a Morena a tomar decisiones y, de paso, comenzar a administrar las inconformidades de quienes no llegaron.
Así que este lunes quedaron definidos Elí César Cervantes en San Luis Potosí; Ana Lilia Rivera, en Tlaxcala; Clara Luz Flores, en Nuevo León; Jasmine Bugarín, en Nayarit; Lorenia Valles, en Sonora; Manuel Cota, en Baja California Sur; y Cruz Pérez Cuéllar en Chihuahua.
Siete nombres en una sola jornada terminaron de completar el mapa de las 17 coordinaciones estatales rumbo a 2027.
Y fue precisamente Chihuahua quien dejó para el final una de las disputas que mayor atención concentró, en la que Pérez Cuéllar terminó imponiéndose en un proceso donde Andrea Chávez también llegó con estructura y respaldos importantes, mientras los aliados terminaron tomando partido,en el que el Verde cerró filas con Pérez Cuéllar y el PT hizo lo propio con Chávez.
Semanas antes, Baja California había dejado otra muestra de esa intensidad, siendo Julieta Ramírez terminó encabezando la coordinación después de un proceso donde participaron Ismael Burgueño, Armando Ayala, Fernando Castro Trenti, Evangelina Moreno, Jesús Ruiz Uribe y Alfredo Álvarez.
Por todo ello, la escenografía que se ha erigido en este proceso resulta bastante más compleja, porque junto a perfiles jóvenes aparecen políticos con kilómetros recorridos como Clara Luz Flores, Ana Lilia Rivera, Beatriz Mojica, Santiago Nieto e Imelda Castro.
Morena ya escogió a los 17 encargados de encabezar su siguiente batalla electoral y con la que pretende comenzar a construir una nueva generación de gobiernos de la Cuarta Transformación.
Serán las campañas, el electorado, y finalmente las urnas, el último escollo para convertir tres meses de disputas, encuestas y acuerdos en lo único que realmente importa cuando termina la política interna… ganar el derecho a gobernar.
Montserrat y Bonilla… el arte de cobrarse las cuentas
La relación entre Montserrat Caballero y Jaime Bonilla parece haber llegado a un punto incómodo en el que resulta harto difícil saber quién utilizó políticamente a quién, pero bastante sencillo advertir que aquella sociedad construida rumbo a 2027 ya no funciona como hace apenas tres meses.
Recordemos que Bonilla recibió a Montserrat en el PT, la colocó al frente de la afiliación estatal y terminó respaldándola públicamente para buscar la gubernatura de Baja California.
Incluso, en junio apareció junto a ella durante su registro, mientras advertía que el partido podía competir solo si Morena no ofrecía condiciones aceptables.
Montserrat también le servía al ingeniero, porque le dio al PT una figura con conocimiento público, estructura propia y capacidad para convertir la amenaza de competir por separado en algo bastante más serio que un berrinche partidista.
Siendo sinceros, hasta ahí, ambos ganaban. El problema llegó cuando Morena resolvió su proceso y Julieta Ramírez quedó al frente de la coordinación estatal.
Y Bonilla, quien meses atrás había condicionado una eventual alianza e incluso había manifestado resistencia a ese escenario, terminó sentado con ella hablando de diálogo, coincidencias y unidad. Ahí cambió todo.
Para Bonilla, Montserrat pudo haber sido una carta de negociación extraordinariamente útil. Eso no significa que ésa haya sido necesariamente su intención desde el principio, pero políticamente terminó cumpliendo esa función y permitió al PT sentarse a negociar desde una posición distinta.
Para Montserrat, en cambio, quedarse esperando instrucciones sería aceptar convertirse en moneda de cambio. Y eso no es su estilo.
Por eso, su mensaje reciente de este lunes en redes sociales tiene bastante entre líneas…“Ya el PT tomó su decisión en la gubernatura, a veces una sola golondrina no hace verano, ¿tú me apoyarías a mí para la municipal?”.
“Quién iba a pensar que se podrían generar los acuerdos. A veces se gana una batalla, no la guerra. Algunos ya andan sensibles”, escribió la exalcaldesa de Tijuana.
Por lo pronto, Montserrat parece haber entendido rápidamente el quehacer de la política en la cúpula roja del PT bajacaliforniano.
Tampoco Bonilla atraviesa un momento político sencillo, ya que los procesos legales y administrativos que enfrenta forman parte del rumbo en el que está tomando decisiones y construyendo acuerdos.
Por eso la pregunta quizá no sea si Bonilla utilizó a Montserrat o si Montserrat utilizó a Bonilla, porque en política nadie presta gratis y mucho menos cuando lo que está en juego son candidaturas, alianzas y posiciones rumbo a una elección.
La verdadera pregunta es quién alcanzó a cobrar primero.
Montserrat, que para esas cosas tiene la mecha bastante corta, parece haber decidido que antes de convertirse en el cambio de una negociación, toma lo ganado y agradece el viaje.
Mientras tanto, el PT buscará afanosamente coexistir en la Cuarta Transformación del Estado.