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TINTA DE LA CASA
López Obrador… retirado pero presente
Andrés Manuel López Obrador reapareció a mitad de esta semana y al mítico tabasqueño sólo le bastó un video desde Palenque para confirmar algo que probablemente ya era evidente.
El líder moral de MORENA dejó en claro que un expresidente puede retirarse del gobierno, abandonar las conferencias mañaneras y alejarse de la actividad política cotidiana, pero difícilmente puede jubilar el peso político construido durante décadas.
Y justamente su regreso ocurrió para presentar Pueblo, su nuevo libro, una obra con la que recorre más de 200 años de historia política mexicana y busca complementar las ideas sobre el llamado Humanismo Mexicano desarrolladas previamente en Grandeza.
Asimismo, López Obrador aprovechó la presentación para hablar del país, defender su legado, cuestionar nuevamente el periodo neoliberal y reiterar que permanece retirado de la actividad política.
Pero ahí está precisamente la paradoja, porque López Obrador no necesita ocupar un cargo ni encabezar una campaña para continuar haciendo política.
Claudia Sheinbaum lo resumió de manera sencilla al señalar que escribir y reflexionar sobre la historia también constituye una forma de participación política, aunque distinguió esa actividad de la acción pública cotidiana que caracterizó al tabasqueño durante décadas.
En ese tenor, su reaparición también dejó un mensaje sobre la sucesión presidencial, ya que el expresidente dedicó el libro a Sheinbaum, elogió su gobierno y volvió a rechazar la idea de convertirse en una especie de poder detrás de la Presidencia.
López Obrador dejó la Presidencia, pero permanece como referente de un movimiento político construido alrededor de muchas de las ideas que defendió durante más de 20 años.
Por eso su aparición trasciende la promoción editorial. Pueblo es también una manera de disputar la interpretación de la historia y defender desde el retiro el proyecto político que encabezó.
López Obrador puede mantenerse lejos de Palacio Nacional, pero cada reaparición confirma que su voz conserva capacidad para alterar la conversación pública.
Fox y Calderón…los demócratas de ocasión
MORENA decidió responder a Felipe Calderón y Vicente Fox cuestionando la autoridad política con la que ambos se presentan como defensores de la democracia, pese a cargar con episodios profundamente controvertidos durante sus respectivos pasos por la Presidencia de México.
El planteamiento fue lanzado por su dirigente nacional Ariadna Montiel, después de la participación de ambos expresidentes en el Foro América Libre.
Ariadna cuestionó particularmente a Calderón por hablar de democracia, voluntad popular, seguridad y legalidad sin incorporar a ese discurso el expediente de su propio sexenio, mientras que a Fox le recordó las decisiones políticas tomadas durante su administración frente a Andrés Manuel López Obrador.
En el caso de Calderón, resulta difícil separar cualquier revisión de su gobierno de la elección presidencial de 2006, definida por apenas 0.56 puntos porcentuales y convertida desde entonces en una profunda fractura política.
MORENA sostiene que existió fraude electoral, una acusación política cuyo peso permanece casi dos décadas después.
También está Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública durante el gobierno calderonista y posteriormente declarado culpable en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.
Con Fox, a quien también le tocó raspón, MORENA apunta hacia otra contradicción, derivado de que el expresidente llegó al poder como símbolo de la alternancia democrática, pero su gobierno protagonizó el desafuero de López Obrador cuando éste encabezaba el Gobierno del Distrito Federal.
Curiosamente, años después, el propio Fox reconoció públicamente que había “cargado los dados” para impedir que llegara a la Presidencia.
Ahí adquiere sentido el planteamiento de Montiel, porque quienes gobernaron también deben aceptar que sus decisiones regresen al debate cuando pretenden juzgar el presente.
Calderón y Fox difícilmente pueden exigir que esa conversación comience después de sus respectivos sexenios.
Por ello, MORENA les respondió desde el presente que nos toca vivir, pero fue el pasado el que terminó sentándose frente a ellos.