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Elmo Renista

ROMÁN COTA Y LA PRESENCIA COMO ESTRATEGIA EN LA RUMOROSA
Que se haya inaugurado una Base Operativa de la FESC en La Rumorosa no es un mero protocolo, es la confirmación de que en Tecate, gobernado por Román Cota Muñoz, se siguen con disciplina los lineamientos de la Estrategia Nacional de Seguridad, que ante todo demanda presencia territorial, coordinación y respuesta inmediata.

Los tres conceptos que, en el discurso público, han sido punta de lanza del éxito y los resultados que ha dado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, especialmente por su confianza en el mando que tiene Omar García Harfuch.



Cota subraya un dato que es verdaderamente clave en este análisis. La Rumorosa, por su ubicación, necesita presencia operativa permanente. A través de su estrategia, Román fija el problema y también gestionó con la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda una solución, que se refleja en una base con 50 agentes estatales de forma continua.

El joven alcalde no habla de operativos esporádicos cada cierto tiempo, sino de orden, prevención y reacción, categorías que remiten a control sostenido del territorio.

Pero más allá de protagonismos, Román se ajusta a su papel dentro de un esquema que demanda coordinación. El presidente municipal reconoce el apoyo y el respaldo de la gobernadora y, también, del secretario de Seguridad a nivel estatal. En un tema tan sensible, lo único que vale es trabajar juntos y sin disputas.



La mención del grupo operativo “Proteo” añade un componente de especialización y vigilancia directa, por lo que con esa instalación Román Cota emerge en la agenda como un alcalde de la nueva generación que sabe que la seguridad se desprende desde el territorio y no desde el escritorio, con una fórmula de presencia permamente que es, a su vez, la construcción de la paz.
CLAUDIA SHEINBAUM: APOYO DE LA GENTE FRENTE A LA ADVERSIDAD
La aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en este segundo mes de 2026 mantiene niveles altos, a pesar del enojo que pueda generar en los detractores del gobierno, dentro y fuera de los partidos políticos.

Con 69.2 % de respaldo nacional, el dato habla, por sí solo, de que la presidenta tiene una legitimidad política sólida, a pesar de la adversidad que enfrenta en la piel de Donald Trump, y las voces internas en el país que quieren imponer, al puro estilo del siglo XIX, un régimen conservador de derecha.



Cada vez se suman más analistas políticos que saben que Sheinbaum tiene apoyo popular, mediante una mayoría social que le ha permitido, le permite y, todo parece indiar que le seguirá permitiendo gobernar con margen, agenda y narrativa propia.

Ese nivel de popularidad no se explica únicamente por inercia electoral o comparación con gobiernos anteriores. En segundo plano aparece el trabajo social cotidiano del gobierno federal, visible y medible.

La política social no es aquí un eslogan, sino la entrega de tarjetas palpables y con dinero para las personas, reapertura de registros, pagos
calendarizados y atención directa a millones de personas, especialmetne grupos vulnerables que los gobiernos previos a 2018 ignoraron a la mala.

La entrega de Tarjetas Bienestar a adultos mayores y mujeres, la reapertura de módulos de registro con visitas domiciliarias y el calendario claro por apellido refuerzan la percepción de que el gobierno mexicano funciona. A ello se suma el primer pago del año de Sembrando Vida a 420 mil beneficiarios, con una inversión social de casi tres mil millones de pesos millones de pesos, y el acumulado de más de 10.7 millones de consultas del programa Salud Casa por Casa.



Ninguno de los datos dados hasta aquí es menor, ya que esos programas han demostrado orden administrativo, cobertura territorial y la continuidad de un derecho que llegó a la Constitución con Andrés Manuel López Obrador y que Claudia Sheinbaum Pardo consolidó para el bien de esa mayoría silenciosa, sin espacio en cámaras o televisoras, pero que se hace valer en las urnas.

Por lo tanto, los expertos tienen claro que la película que vemos es la de una presidenta popular y querida y, detrás de ella, una política social que sostiene ese respaldo. No es una popularidad vacía basada solo en el carisma o la moda, sino una respuesta natural a voltear a ver y atender las necesidades más elementales de los que, por décadas, fueron dejados de lado.