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Elmo Renista

GOBERNAR ES ESCUCHAR A LA GENTE: BURGUEÑO EN SANTA FE
La decisión del alcalde Ismael Burgueño de detener temporalmente las obras del panteón municipal número 15 en Santa Fe no algo que deba pasar desaparecibido, ya que se trata de un acto contención política que permite construir acuerdos legítimos sobre un proyecto tan importante como un panteón.

La situación es bstante clara. Vecinos se manifestaron y alertaron sobre un problema que ya todos conocemos: el tráfico en la zona de San Fe. Para muchas personas, es una rutina diaria que incluso comienza antes del amanecer, por lo que el gobierno de la ciudad optó por escuchar a la gente y explorar otras alternativas.

Pero tampoco se trata de sustituir de forma inapropiada. Ismael Burgueño no canceló algo que es tan necesario como un panteón, sino que se abocó al rediseño, a escuchar el malestar de la gente y hacer una pausa que suena como algo necesario. Fue políticamente prudente.

Ahí entra el regidor Pablo Yáñez, quien no solo validó la protesta vecinal, sino que puso el debate donde debía hacerlo. El compromiso del edil es primero reconocer la ausencia histórica de un sistema de transporte público masivo que ordene el crecimiento y evite que cada obra termine siendo un parche más en una estructura saturada.
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Lo ocurrido en Santa Fe exhibe algo más profundo que una obra detenida, exhibe la capacidad del alcalde de responder ante el malestar social y apostar por la planeación para resolver varios problemas en lugar de uno. Una apuesta necesaria en días de mucha tensión.
EL PROCESO CONTRA BONILLA Y SUS IMPLICACIONES
La imputación penal contra Jaime Bonilla valdez por los delitos de abuso de autoridad, peculado y uso ilícito de funciones es un proceso judicial cuyos detractores o defensores se encargarán llevar a la arena social. Sin embargo, es pertinetne observar la decisión legal como la apertura de un frente político que puede reconfigurar el tablero rumbo a 2027 en Baja California.

El hecho es más que contundente. Es histórico en toda regla que un exgobernador sea llevado a audiencia por decisiones tomadas teniendo el poder. No es una filtración, ni tampoco un señalamiento de los medios o una disputa de la oposición. Es un proceso penal en curso, con fecha, sala y causa.

Esto tiene implicaciones inmediatas. Primero, rompe la narrativa de impunidad que Bonilla había logrado sostener tras dejar el cargo. Segundo, lo coloca en una posición política muy vulnerable justo en el momento en que comienzan a perfilarse los reacomodos rumbo a la siguiente elección estatal.

Pero el impacto va más allá de su figura. El caso tensiona a a la Cuarta Transformación en Baja California. Bonilla no es un actor aislado, es líder de una corriente interna que, aunque debilitada, sigue teniendo presencia. Lo que suceda legalmente con él lo obligará a asumir costos o tomar distancia del proceso electoral.

Mientras tanto, la oposición es demasiado débil para aprovechar el escenario. Un proceso penal no sustituye una propuesta política. Lo que está en juego no es solo si Jaime Bonilla será vinculado a proceso en la audiencia programada para el lunes 23 de marzo, sino cómo impacta eso al escenario político dentro y fuera de la Transformación como movimiento social y político. El tiempo dirá para dónde se inclina la balanza.