De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Chen ingresó al país en 2007 con visa H-1B patrocinada por el Nationwide Children’s Hospital, mientras que Zhou llegó inicialmente como visitante de intercambio y posteriormente obtuvo también una visa laboral. Chen se naturalizó en 2016 y Zhou en 2017, pero en 2019 ambos fueron arrestados por robar secretos comerciales médicos relacionados con el aislamiento de exosomas. Según la acusación, utilizaron esa información para crear una empresa propia y recibir financiamiento de entidades vinculadas al gobierno chino, obteniendo aproximadamente 1.5 millones de dólares por la propiedad intelectual sustraída.
La fiscal general Pamela Bondi afirmó que “obtener la ciudadanía tras cometer delitos graves contra el pueblo estadounidense es un abuso inaceptable”, subrayando que la naturalización es un privilegio y no un derecho. Chen fue condenada a 30 meses de prisión y Zhou a 33 meses, además de tres años de libertad supervisada y el pago conjunto de más de 2.6 millones de dólares en restitución. El tribunal concluyó que el fraude constituye un delito de vileza moral, justificando así la revocación definitiva de la ciudadanía estadounidense.