El ex buzo naval Thomas McConnell explicó que el procedimiento requiere extrema precaución, ya que la nave puede contener residuos químicos o propelentes peligrosos. Según detalló, los buzos primero verifican la estabilidad y flotabilidad de la cápsula antes de asegurarla y permitir la apertura de la escotilla. Una vez fuera, los astronautas serán tratados como pacientes para garantizar su seguridad tras el viaje espacial.
Después del rescate, la tripulación será evaluada en la enfermería del buque y posteriormente trasladada por aire al Centro Espacial Johnson de la NASA. McConnell destacó que la operación representa un esfuerzo conjunto entre la Armada y la NASA para recuperar a los astronautas y asegurar su estado de salud tras el amerizaje, en una maniobra que pondrá a prueba el entrenamiento realizado durante meses.