El organismo estatal argumentó razones ambientales para rechazar la solicitud, señalando el posible impacto negativo de la pirotecnia en el ecosistema marino. Aunque los organizadores apelaron la decisión, esta fue rechazada, obligándolos a considerar alternativas para mantener la celebración. Entre las opciones analizadas se encontraba un espectáculo con drones; sin embargo, fue descartado debido a los altos costos y las limitaciones logísticas en la zona, como el acceso restringido a la playa y a las embarcaciones.
Además de su valor cultural, el evento representaba una importante fuente de recaudación para organizaciones sin fines de lucro en la comunidad. Pese a la cancelación del espectáculo pirotécnico, autoridades y organizadores buscan mantener vivas las actividades conmemorativas del Día de la Independencia de Estados Unidos, adaptando la celebración a nuevas condiciones. La medida también refleja una tendencia creciente en distintas ciudades de California hacia regulaciones más estrictas sobre el uso de fuegos artificiales por motivos ambientales.