Las autoridades atribuyen estos resultados a una combinación de inversión pública y programas específicos que han ampliado el acceso a refugios y servicios. Destaca el uso de más de 50 millones de dólares provenientes del programa estatal de Asistencia y Prevención para Personas sin Hogar, así como la implementación de una fuente de financiamiento local aprobada en 2020, que prevé recaudar unos 30 millones de dólares adicionales. Estas acciones han permitido aumentar en un 12,5 % el número de personas alojadas en refugios, además de reducir significativamente la indigencia en sectores vulnerables como veteranos, jóvenes y familias. “Nuestra estrategia está funcionando, pero aún queda mucho por hacer”, reconoció Gloria, al subrayar la necesidad de atender problemas de salud mental y adicciones.
En paralelo, la ciudad ha acelerado la construcción de vivienda asequible y fortalecido programas como “Dormir Seguro” y “Estacionamiento Seguro”, orientados a estabilizar a quienes viven en condiciones precarias. También se han reforzado medidas para mantener calles más seguras, como la ordenanza contra campamentos inseguros y la colaboración con Caltrans para ampliar la atención social en espacios públicos. Aunque los avances son claros, autoridades y líderes locales coinciden en que la continuidad de estos resultados dependerá de mantener la inversión y profundizar las políticas de atención integral.