"Este cobarde intentó patearme en las bolas como un cobarde. Este tipo ni siquiera dio el peso, eres un tramposo de m***da", sentenció Strickland, quien sigue sumamente molesto tras el altercado físico en la conferencia de prensa donde Chimaev le propinó una patada. Los rumores han inundado los pasillos del Prudential Center, sugiriendo que "Borz" estaba sufriendo drásticamente con el corte de peso y que milagrosamente logró marcar la cifra exacta apenas 20 minutos antes de que expirara el tiempo límite. Esta situación ha levantado cejas entre analistas y fanáticos, quienes cuestionan si hubo alguna ayuda externa o manipulación en la báscula para no arruinar el evento principal.
A pesar de las acusaciones, la pelea sigue en pie y el pesaje ha sido validado por las autoridades, dejando a ambos guerreros listos para la batalla de mañana por el cinturón de peso mediano. Para Chimaev, esta es la oportunidad de silenciar las críticas y demostrar que su dominio es real; para Strickland, es una cuestión de honor y justicia contra alguien a quien ahora desprecia profundamente. Con el pesaje superado —bajo sospecha o no—, lo único que queda es que el octágono decida quién es el verdadero rey de las 185 libras.
ADG