El dictamen fue avalado con 322 votos a favor, 132 en contra y 22 abstenciones, en medio de gritos, acusaciones entre legisladores y reclamos por presuntos vínculos con el crimen organizado. La minuta fue turnada al Senado de la República para su discusión y eventual aprobación.
Entre los cambios aprobados se encuentra la incorporación de un séptimo artículo transitorio para establecer que magistrados y jueces de distrito electos en 2028 permanezcan ocho años en el cargo.
Además, MORENA y el Partido del Trabajo impulsaron reservas relacionadas con la duración de magistraturas y jueces, así como disposiciones vinculadas con la revocación de mandato.
La diputada morenista "Rosa Guadalupe Ortega* defendió la reforma y sostuvo que busca combatir privilegios e impunidad dentro del sistema judicial.
Otro de los cambios contempla revivir las antiguas salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación bajo la figura de “secciones”, con el objetivo de agilizar la discusión de asuntos en el máximo tribunal.
Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando el diputado Sergio Gutiérrez Luna propuso que magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral que ya estaban en funciones antes de la elección judicial de 2025 puedan reelegirse en el próximo proceso.
La medida fue cuestionada públicamente por Alfonso Ramírez Cuéllar, quien advirtió que podría contravenir disposiciones constitucionales y extender la permanencia de magistrados hasta por siete años adicionales.
Durante la jornada también se registraron confrontaciones verbales entre legisladores de distintas bancadas. El priista Carlos Gutiérrez Mancilla llamó “asesino” al morenista Leonel Godoy Rangel desde tribuna, lo que provocó reclamos y exigencias de orden en la sesión.
En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la reforma judicial y afirmó que la primera elección popular de jueces, ministros y magistrados “ha sido muy buena para el país”.