En la que es considerada la ceremonia más importante del calendario católico, el pontífice exhortó a no dejarse paralizar por el miedo o la magnitud de las crisis actuales, e insistió en la necesidad de trabajar activamente por la paz.
"¡No permitamos que nos paralicen!", expresó como eje central de su mensaje, al advertir que la desconfianza y el temor han debilitado los lazos entre pueblos y naciones.
El líder de la Iglesia católica señaló que estos factores contribuyen a alimentar la guerra, la injusticia y el aislamiento entre sociedades, sin hacer referencia directa a conflictos específicos.
En el marco de la ceremonia, León XIV también bautizó a diez adultos que se convirtieron al catolicismo.
El pontífice ha mantenido en fechas recientes una postura crítica frente a escenarios de tensión internacional, incluido el conflicto con Irán.