Estos encuentros forman parte de una estrategia orientada a fortalecer relaciones diplomáticas directas, en un contexto internacional marcado por conflictos regionales, fricciones geopolíticas y tensiones entre Estados Unidos y diversos países.
A través de esta política, China busca posicionarse como un actor que promueve el multilateralismo y la cooperación internacional, en contraste con enfoques considerados confrontativos. La diplomacia encabezada por Xi Jinping se presenta como una alternativa basada en el diálogo y la estabilidad.
La agenda del mandatario chino incluye reuniones con líderes de distintas regiones, especialmente de Europa y otras potencias relevantes, con el objetivo de ampliar la presencia global de China y consolidar alianzas políticas y económicas.