Washington, Estados Unidos.– Donald Trump eligió a Stephen Miller, uno de los principales estrategas de su política migratoria y uno de sus asesores más cercanos, para ocupar la jefatura de Gabinete de la Casa Blanca, en sustitución de Susie Wiles.
El cambio fue anunciado este viernes por el mandatario estadounidense, quien informó que Miller dejará la subjefatura de Gabinete para asumir el nuevo cargo el próximo lunes 9 de noviembre.
"Me complace anunciar que el Sr. Stephen Miller, actual subjefe de gabinete de la administración Trump y uno de mis asesores de mayor confianza, asumirá el cargo de jefe de gabinete a partir del lunes 9 de noviembre de 2026", publicó Trump en su plataforma Truth Social.
La salida de Wiles, quien se convirtió en la primera mujer en desempeñar esta responsabilidad, marca el fin de una etapa en la que acompañó al republicano desde el inicio de su segundo mandato, después de dirigir la estrategia de campaña que lo llevó nuevamente a la presidencia en 2024.
Trump reconoció su trabajo y adelantó que continuará dentro de su estructura política. Sobre su desempeño, señaló que realizó una labor excepcional y agradeció su servicio al frente del equipo presidencial.
Miller, de 41 años, ha sido una de las figuras más influyentes en la construcción de la agenda migratoria de Trump. Entre las políticas que ha impulsado se encuentran las restricciones de entrada a ciudadanos de países de mayoría musulmana y los intentos por eliminar el programa DACA, que protege de la deportación a ciertos jóvenes que llegaron a Estados Unidos durante su infancia.
Nacido en California en 1985, estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Duke. Antes de incorporarse al equipo de Trump, trabajó con la excongresista republicana Michele Bachmann y posteriormente con el senador Jeff Sessions.
Su cercanía con las posturas nacionalistas y su papel dentro del movimiento MAGA lo han convertido en uno de los principales impulsores de las políticas más controvertidas del presidente.
La designación ocurre apenas tres días después de que los republicanos sufrieran su mayor revés electoral en décadas durante las elecciones de medio mandato, con las que los demócratas recuperaron ampliamente el control del Congreso.