Con este resultado, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) acumuló ocho quincenas consecutivas de desaceleración, superando ligeramente las expectativas del mercado, que estimaban una tasa anual de 3.12%.
En términos quincenales, los precios al consumidor registraron un incremento de 0.07% respecto a la segunda mitad de junio, mientras que la inflación subyacente, considerada un indicador más preciso de la tendencia inflacionaria al excluir productos con precios más volátiles, se ubicó en 3.95% anual, con un aumento de 0.16% en comparación con la quincena anterior.
Entre los productos y servicios que más presionaron la inflación al alza destacaron el transporte aéreo, la vivienda propia, el pollo, el transporte colectivo y los servicios turísticos en paquete. En contraste, productos como el jitomate, las cremas para la piel y el gas doméstico LP registraron disminuciones en sus precios.
El comportamiento de la inflación respalda la decisión del Banco de México (Banxico) de mantener sin cambios la tasa de interés de referencia en 6.5%, mientras continúa evaluando la evolución de los precios y la estabilidad económica.
Especialistas consideran que la inflación se mantiene cercana al objetivo permanente de Banxico del 3%, aunque advierten que el comportamiento de la inflación subyacente seguirá siendo uno de los principales indicadores a observar en los próximos meses.