Viernes 29 de mayo de 2026
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ATENTADO CONTRA TRUMP: CUANDO EL ODIO Y LAS ARMAS SE COMBINAN

ATENTADO CONTRA TRUMP: CUANDO EL ODIO Y LAS ARMAS SE COMBINAN

La violencia contra presidentes es una historia conocida en EU

El atentado contra Donald Trump en Washington la noche del sábado 25 de abril no es nada más un episodio de seguridad, sino que refleja algo ya conocido en la historia estadounidense. 

El país del norte, como bien sabemos, ha forjado su expansión mediante guerras, esclavitud, exterminio indígena y una cultura profundamente atravesada por la violencia. Quienes vivimos en frontera, sabemos que las armas son parte de la cultura estadounidense. 

Vale la pena recordar el asesinato de Abraham Lincoln, o de John F. Kennedy, Martin Luther King Jr. y Robert F. Kennedy. La violencia política ha acompañado la historia estadounidense como una sombra persistente. 

La Segunda Enmienda, que ha quedado impregnada en el ADN de una nación, permite las armas y es ya parte de la identidad cultural de una potencia mundial. 

Por eso es relevante el caso de Trump, el republicano encarna una fase extrema de esa tradición. 

Su discurso de odio contra los migrantes endureció la idea del extranjero como amenaza, la frontera dejó de ser un asunto administrativo para representar un miedo nacional. 

En el discurso de Trump como presidente, la la migración representa invasión, reemplazo o pérdida de identidad. Eso lo ha convertido en un auténtico peligro existencial para la democracia. El rechazo y la violencia dominan el discurso. 

A lo anterior se suma la política exterior. Lo agresivo del discurso contra Irán y la narrativa de enemigos absolutos alimentan una cultura política basada en confrontación permanente. 

Un país que durante décadas ha usado la fuerza armada como instrumento internacional termina viviendo igual hacia el interior y se convierte en violencia doméstica. Aquí es donde lo sucedido el sábado cobra relevancia. 

Es verdaderamente paradójico, Estados Unidos vive una radicalización del individuo que convierte el desacuerdo político en balas y muerte. 

Dicho lo anterior, el atentado contra Trump no representa únicamente el fracaso de un operativo de seguridad, representa la muestra fehaciente de una cultura basada en los desacuerdos, el odio y el uso de armas. 

Eso, viniendo de la llamada "democracia" más avanzada del mundo deja claro que la sociedad se descompone cuando los ciudadanos comienzan a usar la fuerza contra quien piensa diferente, y la cultura del "enemigo" puede más que la de la paz.


Redacción
Redacción Columnista

Columnista de BCTneus