La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio ayer miércoles el paso definitivo para formalizar una de las reformas constitucionales que tendrá repercusiones en las futuras candidaturas del país, al firmar en Palacio Nacional el decreto que establece nuevas condiciones de nacionalidad para quienes aspiren a la Presidencia de la República y las gubernaturas.
La decisión llega después de que la iniciativa superara el proceso legislativo federal y obtuviera el respaldo de 22 congresos estatales, una cifra superior al mínimo requerido para modificar la Constitución.
Y es que en política, como en el amor, hay quienes aseguran que se puede querer a dos al mismo tiempo, aunque tarde o temprano llegue la incómoda pregunta de con quién se van a quedar.
Por ello, la presidenta Sheinbaum lo resumió sin demasiados rodeos. “Ningún presidente o presidenta, gobernador o gobernadora puede tener doble nacionalidad”, dijo.
Como resultado, aunque la disposición no afecta a millones de mexicanos que poseen otra ciudadanía, sí obliga a quienes tengan aspiraciones políticas a resolver oportunamente su situación jurídica.
Pero es importante aclarar que el asunto tampoco debería confundirse con una descalificación hacia quienes nacieron fuera del territorio nacional.
La identidad mexicana no se mide exclusivamente por el lugar de nacimiento ni por la cantidad de documentos migratorios guardados en un cajón. Sino que la discusión de fondo está en las responsabilidades que implica ejercer el poder público.
Así que como dice el refrán, cuentas claras, amistades largas, y en este caso conviene que las reglas estén perfectamente definidas antes de comenzar cualquier competencia electoral.
Por lo pronto, la firma presidencial cierra el capítulo legislativo, pero deja pendiente la instrumentación de los procedimientos correspondientes.
Será importante que más adelante las autoridades establezcan criterios transparentes, uniformes y jurídicamente sólidos.
Por lo pronto, ha quedado claro que la nacionalidad establece un vínculo jurídico, pero la lealtad al país también se demuestra gobernando de la manera correcta.